miércoles, 22 de septiembre de 2010

Tragedia y Misterio en el Castillo IV

Jorge Newbery, símbolo de la Buenos Aires de principios de siglo XX

Don Rafael Giordano y su esposa Vittoria D'Olivi adoraban a su única hija Lucía. No escatimaban esfuerzos para brindarle además de un intenso
cariño, los elementos necesarios para que fuera feliz, para que pudiera concretar sus sueños de juventud, todos los anhelos que seguramente guardaría en su alma y en su corazón.

Lucía, como toda chica de su edad deseaba vestir elegantemente y de acuerdo a los designios de la última moda. Esta indicaba para las damas: vestidos con adornos y encajes, sacos de pieles, faldas amplias y largas, sombreros adornados con plumas y flores, peinados altos, también con bucles, y a veces para concluir el peinado moños de terciopelo. Como complemento del vestir elegante femenino, guantes largos por encima del codo, y finalmente el calzado de tacos altos, y de variados colores de acuerdo al tono de la ropa que se esté usando. Ninguna mujer contrariaba estas disposiciones. Como era costumbre de aquellos tiempos, la muchacha concurría a realizar sus compras en compañía de sus progenitores, aceptando algunas sugerencias de ellos en relación a los artículos que intentaba adquirir. Antiguas normas que con el correr de los años cayeron en desuso, pues se las consideró ridículas e inaceptables.

Buenos Aires Durante la Primera Década del Siglo XX

Los ahorristas de tan lejana época en nuestra ciudad Capital, podían efectuar sus depósitos en infinidad de bancos habilitados para el caso: "Banco de Italia y Río de la Plata" (Bartolomé Mitre 448), "Banco de la Provincia de Buenos Aires" (San Martín 137 y Bartolomé Mitre 455), "Banco de Londres y Río de la Plata" (Bartolomé Mitre 399 y Montes de Oca 707), y muchos otros, que cubrían amplias zonas urbanas.

Gran cantidad de tiendas se instalaron en las calles porteñas: Gath & Chaves (Florida 107-27 y Bartolomé Mitre 569). "Al Palacio de Cristal" (Artes 130-40), "La Mondiale" (Av. de Mayo 801). "Tienda San Juan"(Alsina y Piedras). "M. Zabala" (Bartolomé Mitre 799), y muchas más, todas muy conocidas y de gran renombre.

Los fumadores tenían variadas marcas de cigarrillos para elegir: "Centenario", "París", "Siglo XX", "Vuelta Abajo", "43", "Turistas", "Monterrey", entre las más conocidas.
Una costumbre del ciudadano de la Capital se hacía realidad cada noche; concurrir con su familia a espectáculos teatrales, para lo cual contaban con adecuadas salas que ocupaban la zona céntrica: "Teatro Colón" (Libertad 601), "De la Comedia" (Carlos Pellegrini 248), "Marconi" (Rivadavia 2328), "Politeama" (Corrientes 1470). "San Martín" (Esmeralda 257), "Odeón" (Esmeralda 367), "Del Coliseo" (Charcas 1119), "Del Casino" (Maipú 336). Los barrios suburbanos carecían de ese privilegio, sólo modestos cines , y no en todas las zonas…

Las confiterías y los cafés de entonces también eran lugares donde se reunían la gente para conversar y distraerse. Entre otros podemos citar: "Confitería del Molino" (Rivadavia y Callao), "Confitería París" (Libertad y Charcas), "Confitería del Gas" (Rivadavia y Esmeralda), "Café Tortoni" (Av. de Mayo 829), "Café La Helvética" (San Martín y Corrientes), "Café de la Amistad" (Rivadavia y Buen Orden-hoy Bdo. De Irigoyen).

En cuanto a los deportes que practicaba la población, el fútbol, ese juego de los "ingleses locos", traído al país por Mr. Watson Hutton, llevó la preferencia de la mayoría, y fundándose luego entidades de orígen nacional, que años más tarde causaron la admiración de los creadores británicos. Los alumnos superaban a los profesores. En aquellos años, también la aeronáutica tuvo sus adherentes, aunque no era una disciplina del ciudadano común. Su precursor fue Jorge Newbery nacido en Buenos Aires el 27 de mayo de 1875, fundador del Aero Club Argentino en enero de 1908. El 17 de octubre del citado año el Dr. Eduardo Newbery, uno de los doce hermanos de Jorge, en compañía del sargento Eduardo Romero y con diez palomas mensajeras a su bordo, inicia un viaje en globo con un recorrido previsto de antemano. Nunca se supo el destino final de la aeronave y sus valerosos tripulantes, solo regresó una sola paloma pero sin traer ningún mensaje. El globo "Pampero" había entrado en la historia con su luctuosa y triste desaparición.

La "High life" argentina de la época concurría para hacer deportes, a entidades donde sus asociados casi en su totalidad eran ingleses o descendientes de ellos, se inscribían en torneos de cricket, remo, yachting, polo, rugby, atletismo, tenis, golf, etc. Una de ellas: YMCA (Young Men's Christian Association) fundada en mayo de 1902. También eran inglesas las líneas ferroviarias que cruzaban nuestra Capital. Según la historia el ingeniero Emilio Mitre había sido el autor de la llamada "Ley Mitre" que concedía a los británicos desde el 30 de septiembre de 1907, franquicias aduaneras durante 40 años. Las empresas beneficiadas: "Ferro Carril Central de Buenos Aires", "Ferro Carril Central Argentino", "Ferro Carril Oeste", "Ferro Carril Buenos Aires al Pacífico", "Ferro Carril Sud" y otras que circulaban por distintas partes del interior del país. Un colosal negocio para los empresarios extranjeros.

En aquellos años, otro medio de transporte recorría las calles porteñas; el tranvía, que ya no era tirado por caballos. Tres grandes empresas ofrecían el servicio: "Anglo Argentina". "Compañía Eléctricos de Buenos Aires" y "Federico Lacroze". También en cierto momento estuvieron otras compañías: "La Capital", "Ciudad de Buenos Aires", "Metropolitanos", "La Gran Nacional", "Buenos Aires y Palermo" y "La Nueva"

Corrían los tiempos de las arterias céntricas empedradas y con múltiples locales de negocio, y las oscuras y mugrientas zonas del arrabal, fuente de inspiración de los talentosos poetas de nuestro tango.

jueves, 16 de septiembre de 2010

ROXANA

Estas seis letras me impulsan a amarte
estas seis letras me hacen pensar en tí
estas seis letras me dicen que siempre
en tus pensamientos me tienes a mí.

Quizás será un sueño imposible, mi amada
tal vez nunca podamos unir nuestro amor
prejuicios enormes, lo sé, nos separa
son los portadores de pena y dolor.

Con ansias, te juro, espero tus cartas
y al leerlas siento intensa emoción
y si el mundo acusa por nuestro pecado
ignora que es cariño, ignora que es pasión.

Y sigo pensando en las seis letras
las que llevo dentro de mi corazón
cuando las evoco, cuando las pronuncio
la fe y la esperanza brinda mi ilusión.

ISABELINO ESPINOSA

jueves, 9 de septiembre de 2010

- VILLA DEL PARQUE EN EL RECUERDO -



La presente anécdota corresponde al lejano año 1937. Todos los muchachos de aquel tiempo integrábamos algún equipo de fútbol de los numerosos clubes de la zona parquense. A veces sucedía, que éramos amigos de una misma “barra”, pero jugábamos para distintas entidades de nuestro barrio, y la “Universidad” donde aprendíamos a desempeñarnos con habilidad en ese deporte tan hermoso, era el baldío, el llamado “potrero”, con piso de tierra, desparejo casi siempre y hasta en ocasiones, con basura. Nada nos impedía jugar, practicar “gambetas”, pases, veloces corridas, y los infaltables tiros al arco y los “penales”.

Utilizar correctamente ambas piernas durante los partidos, era la mayor exigencia, y quién no podía hacerlo, no tenía cabida en ningún equipo. Tampoco se toleraba el juego brusco y malintencionado. El que así procediera, la entidad para la cual jugaba, lo excluía definitivamente, y no había excusas que fueran aceptadas…

El domingo 26 de septiembre del mencionado 1937, el equipo de Tercera División de nuestro club GLORIAS DEL PARQUE, jugaba un partido frente a otro similar de la zona de Liniers. Entre los integrantes de ese conjunto de aficionados, estaba presente el delantero de la primera de San Lorenzo de Almagro Ricardo Alarcón, un estupendo jugador profesional, campeón con su equipo en el año anterior (1936). El titular de nuestro plantel que debía “marcarlo”, fingió una lesión inexistente para no actuar frente a tan habilidoso jugador. Los directivos, inmediatamente, citaron al suplente (el que suscribe esta nota), para cubrir el puesto defensivo, sabiendo de antemano que la tarea fracasaría totalmente. La negativa a estar presente tenía sus lógicos y atendibles motivos…

jueves, 19 de agosto de 2010



Tango: "Villa del Parque mi barrio querido"
Letra y Música: Isabelino Espinosa
Intérpretes: Isabelino Espinosa, Laura Conde y Sergio Baldassini
Guitarra; Sergio Baldassini
Grabado el 04/08/10en la Asociación Vecinal y Biblioteca Popular Villa del Parque (Buenos Aires).

martes, 10 de agosto de 2010

picnic del '32


Picnic en San Isidro del "Club Social y Deportivo Glorias del Parque" (Concordia 2368).
(1932)

lunes, 19 de julio de 2010



Tango "Villa del Parque".
Letra y música: Isabelino Espinosa
Arreglos: Sergio Baldassini
Voces: Sergio Baldassini - Laura Conde
Guitarra: Sergio Baldassini
Grabado el 09/07/10

jueves, 8 de julio de 2010

Tragedia y Misterio en el Castillo (III)

VICTORIA DE GIORDANO

En esta oportunidad, la historia del Castillo de los Bichos nos lleva por política, fútbol y tango y nos cuenta así la vida de los familiares que vivieron en el edificio más famoso de Villa del Parque

-LA FAMILIA LEMOS - FERNÁNDEZ

Francisco, Gregorio, Maria, Carmen, Elena y Flora, hermanos de Ángel
Ángel Lemos, el hijo mayor del matrimonio integrado por Manuel Lemos y María.

López Fernández, tenía seis hermanos: Gregorio, Carmen, Francisco, Flora, Elena y María. Todos eran menores que él en varios años, y por consiguiente, en ese tiempo estaban cursando sus estudios del ciclo primario, en escuelas del barrio de Montserrat, integrante del Buenos Aires de antaño donde sus habitantes eran en ese año (1909) 1.025.000, y la población total del país 5.900.000.

Política, Fútbol y Tango

Tres temas excluyentes de los pobladores de aquella pretérita época; Política, fútbol y tango. En el primero de ellos las opiniones eran varias en cuanto a las adhesiones que en su momento tuvieron los nombres de los Presidentes Manuel Quintana y José Figueroa Alcorta. Luego si debió seguir en su cargo el ministro del Interior Joaquín V. González, no ingresando como senador. Que el Dr. Montes de Oca fue un exitoso ministro de Relaciones Exteriores. Que el Dr. Cevallos luego no lo fue menos, etc. etc. Como siempre, la manera de pensar de cada ciudadano será distinta, personal, única. Si bien se discutía con fervor, era costumbre hacerlo respetuosamente.

Algo parecido sucedía con el fútbol que se practicaba en la gran ciudad. Desde el primer torneo que con los auspicios de la "Argentine Association League" se disputó en 1891, cada equipo tenía su legión de simpatizantes. En 1909 se inscribieron diez clubes para el campeonato local. Alumni finalmente se consagró campeón con una gran cantidad de seguidores que dieron su constante aliento en todas sus presentaciones. Era realmente la entidad de mayor convocatoria.

En esos años el tango despaciosamente hacía abandono de las letras procaces y atrevidas de sus primeras épocas. Nuevos versos adornaron su melodía, pero evidentemente, aún no había aparecido el intérprete genial. Con el correr del tiempo sería Carlos Gardel, pero todavía este famoso cantor cultivaba el repertorio campero: valses criollos, estilos, y alguna milonga orillera. Su voz comenzaba a imponerse como la mejor. Con su arte incomparable recorría los viejos barrios de Buenos Aires: El Socorro, Monserrat, Concepción, San Nicolás, Balvanera, causando gran admiración.

Aún el tango solo era danza, y los "milongueros" se floreaban con sus cortes y quebradas, mientras sus arabescos sobre el piso eran complementados hábilmente por expertas "minas" en el difícil arte de bailar con gracia y elegancia el "gotán canyengue".

-Lucia y Ángel una Envidiable y Feliz Pareja

Lucía y Ángel formaban la pareja ideal. Quienes los conocieron dejaron constancias afirmando que ellos coincidían en innumerables facetas del carácter, del modo de ser. Poseían gustos refinados de espiritualidad y armonía. En la relación cotidiana demostraban amor y auténticos sentimientos de ternura y bondad. Educados bajo el régimen de la religión cristiana, se los veía juntos en los oficios religiosos de las iglesias parroquiales Santo Domingo, Monserrat, San Francisco y San Juan, donde también concurrían los padres de ambos.

En cuanto a la actividad social, eran asiduos participantes del"Círculo Italiano", "Club de Residentes Extranjeros" y el "Lawn Tennis Club". Ángel no ocultó su afición por el fútbol al estar presente en los días que jugaban aquellos primitivos futbolistas que defendían con real entusiasmo los colores de Alumni, Belgrano, Reformer, Lomas, San Isidro entre otros.

Lucía por su parte, de espíritu altruista y generoso, contribuía silenciosamente con instituciones de bien público que atendían las necesidades de quienes menos tenían y esperaban la ayuda solidaria del prójimo. Ángel apoyaba incondicionalmente la acción de su prometida, y colaboraba.

Los padres de estos muchachos impulsaban esa línea de conducta, recta siempre, justiciera, ecuánime, y se enorgullecían ante cada gesto bondadoso y positivo de sus hijos.

La pareja de novios admiraba la literatura criolla en especial, y por lo tanto consumían libros de grandes autores: José Hernández, Domingo Faustino Sarmiento, Pedro Bonifacio Palacios (Almafuerte), Esteban Echeverría, aunque sentían predilección por los poetas: Ruben Darío, Amado Nervo, Victor Hugo, originarios de otros países de América Latina.

Por su paso por el conservatorio, Lucía y Ángel dominaban la música clásica de los famosos compositores internacionales: Beethoven, Mozart, Chopin, Schubert, Schumann y disfrutaban de esas inmortales melodías, aunque tambiénno disimulaban su emoción ante los compases de un tango porteño.

Mientras tanto, en total armonía y comprensión, elaboraban proyectos en relación a su próxima boda, y al futuro hogar que formalizarían en corto tiempo.

Sin embargo, tanta felicidad se vio turbada de pronto por una acción inesperada, e insólita de don Rafael Giordano. A Raíz de un desentendido con su esposa que terminó en una seria disputa, y alentado por la intervención de un falso amigo que deseaba la disolución de la dicha que en ese momento reinaba en el hogar de don Rafael, éste puso en venta en ese año 1909 el hermoso edificio de la calle Campana. La providencia puso las cosas en su lugar. No hubo ofertas dignas de tener en cuenta, y todo volvió a la normalidad. El señor Giordano recapacitó sobre su inadecuada decisión anterior, descubrió a quien lo había aconsejado mal con inconfesables intenciones, y le propinó una merecida golpiza que seguramente nunca habrá podido olvidar.