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jueves, 30 de diciembre de 2010

HISTORIA DEL DIRIGIBLE “GRAF ZEPPELIN”

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- SU VISITA A BUENOS AIRES -

El primer dirigible alemán LUFFTSCHIFF ZEPPELIN – LZ1 llevó el nombre de su creador, el conde Ferdinando von Zeppelín (1838 – 1917). Había realizado su vuelo inaugural, llevando sólo cinco tripulantes a bordo. Fue el 2 de julio de 1900, sobre el lago Constanza, cerca de la ciudad de FRIEDRICHHAFEN, al sur de Alemania.

Fue una aeronave de excepcionales dimensiones, en un tiempo en que los aviones eran solamente proyectos e ilusiones bien encaminados, pero difíciles de concretar.

La estructura del fuselaje del dirigible la efectuaron con fuertes vigas de aleación de aluminio y cinc: medía 128 metros de longitud y casi 12 metros de diámetro, con 17 compartimientos llenos de hidrógeno, el gas sustentador, con un total de 113.000 metros cúbicos. Luego tenía dos motores de combustión interna “Daimler” de 4 cilindros y 14 HP. Cada motor accionaba dos hélices de cuatro palas de 1,20 de diámetro, colocadas en los costados del fuselaje.

Cubría la colosal aeronave, una envoltura de tela de lino, impermeabilizada con pintura nitrocelulósica. A ese prototipo de 1900, le sucedieron otros. En 1909 fue el LZ7 DEUTSCHLAND, con 19.0000 metros cúbicos y una longitud de 148 metros, 3 motores de 125 Hp. Posteriormente, se fundó una empresa para el transporte de pasajeros en Alemania, llamada “DELAG” que fabricó los siguientes dirigibles: LZ10 SCHWABEN, LZ13 HANSA, LZ11 Victoria Luisa y LZ17 SACHSEN, los que completaron cerca de 1.500 vuelos. Durante la Primera Guerra Mundial de 1914, Alemania construyó 87 dirigibles, los que fueron destrozados el 23 de junio de 1919, para no ser entregadas al enemigo como botín de guerra. Habían actuado en esta contienda bélica bombardeando en inesperadas incursiones nocturnas, distintas zonas de la ciudad de Londres, pero eso no alcanzó. Alemania había sido derrotada….

- CREACIÓN DEL “GRAF ZEPPELIN” -

En un hangar de FRIEDRICHSHAFEN, se concretó el aramdo del dirigible “GRAF ZEPPELIN” LZ127 de 236 metros de longitud, 30 metros de diámetro. Transcurría el año 1928, y el 8 de julio, fecha en que el conde Ferdinando von Zeppelín cumpliría 90 años, su hija, la condesa von Brandstein Zeppelín, fue madrina de sa gran aeronave, que cumplió su vuelo d epreubal el 18 d eese ñao.

Después dio comienzo una extensa serie de viajes nacionales e interancionales con 7 cruces del Atlántico norte, 137 del Atlántico sur y 1 del Pacífico, totalizando 17.178 horas de vuelo, sin accidentes. Entre el 8 de agosto y el 1° de septiembre de 1929, efectuó el siguiente itinerario: Nueva York, Friedrichshafen, Leningrado, Tokio, Los Angeles, Lakehurst, y llegada a Alemania. Un recorrido de 34.022 Km. en sólo 21 días, utilizando 7 horas y 34 minutos, con 21 pasajeros y 40 tripulantes, a las órdenes de su capitán Dr. Hugo ECKENER.

- EL “GRAF ZEPPELIN” LLEGA A BUENOS AIRES –

Transcurría el sábado 30 de junio de 1934, un día muy especial en la ciudad de Buenos Aires. Se anunciaba el arribo del dirigible alemán “GRAF ZEPPELIN”; hubo asueto para la administración pública, también para los alumnos de escuelas primarias y secundarias. Escasa actividad comercial, muchos comerciantes resolvieron bajar las persianas de sus locales de negocios.

Esa mañana era bastante fría, con una temperatura inicial de 3° de mínima que luego se elevó a los 13° de máxima.

Desde muy temprano, loas radios capitalinas informaban a la población que el famoso dirigible estaba volando sobre el DELTA desde las tres de la madrugada. A medida que fue aclarando el día, y que el vuelo se extendió hacia varios sectores de nuestra Capital, el entusiasmo popular creció enormemente. Gran cantidad de porteños resolvieron dirigirse a CAMPO DE MAYO, lugar previsto para el aterrizaje, que finalmente se logró a las 8.55. Hubo medidas de seguridad. Se prohibía fumar en toda la zona, por un eventual peligro de explosión. La aeronave había partido de Alemania, continuando su recorrido por territorios franceses y españoles; islas Canarias, islas de Cabo Verde, luego Río de Janeiro, Montevideo, hasta su descenso en Buenos Aires.

2.5000 “BOYS SCOUTS” pertenecientes a la colectividad alemana, estuvieron presentes en la recepción, que presidía el Ministro de guerra general Rodríguez; el director de Aeronáutica Coronel Zuloaga; el senador Sánchez Sorondo; el presidente de la Cámara de diputados Manuel Fresco, y el embajador alemán barón von Thermannn. El dirigible traía en este viaje, voluminosa correspondencia, y llevó hacia Europa casi 139 kg. de cartas y unos 12 kg. de impresos, también cargó en su viaje de retorno a 18 pasajeros.

- EL REGRESO -

El “GRAF ZEPPELIN” con sus 80 mil kilos de peso, estuvo escaso tiempo en suelo argentino. A las 9.47 de aquel recordado 30 de junio de 1934, inició la vuelta al viejo continente. Conscriptos del ejército desataron las amarras, y comenzaron su partida. Su fuselaje plateado con el reflejo del sol, presentaba una hermosa tonalidad rojiza. Con su andar silencios y aparentemente lento, ponía proa para dirigirse finalmente a la zona de la Casa de Gobierno. Pasó minutos más tarde por los barrios de Villa Devoto y Villa del Parque. Curiosamente desde su barquilla, unas pequeñas hojas con la publicidad impresa de la pizzería “LAS CUARTETAS” de Buenos Aires, eran arrojadas durante el trayecto. Los pibes de aquel tiempo, las juntaban con rapidez y entusiasmo en ese sábado tan particular, como un acontecimiento histórico jamás repetido en nuestro país…

Al día siguiente, domingo 1° de julio, las canchas del fútbol porteño, repletas de público parar presenciar los partidos que brindaba el deporte más hermoso. En esa fecha, la 14, un clásico sobresalía sobre el resto: San Lorenzo en Boedo, vencía a River Plate por 2 a 0…

domingo, 28 de noviembre de 2010

los fantasmas del Gran Bijou (V)

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Por las pantallas del Gran Bijou de la calle Cuenca, pasaron glorias del cine internacional. Don Isabelino Espinosa recuerda a John Barrymore, Rin Tin Tin, Johny Weissmuller, Stan Laurel y Oliver Hardy (el Gordo y el Flaco), Tom Mix, entre tantos otros.

Pero, como era común en las salas de barrio, no todo eran películas. Las salas de cine barriales albergan otros espectáculos y ceremonias. Don Isabelino Espinosa recuerda, circa 1933, al elenco del programa radial “Chispazos de tradición” (escrito y dirigido por Andrés González Pulido) que teatralizaba los capítulos diarios de la radio, para satisfacción de la barriada que llenaba la sala para conocer a las personas detrás de las voces.

Ahora, si lo de ustedes era el policial, sin dudarlo que vieron, para la misma época, a Roberto Salinas y Ema Bernal en “Las aventuras de Carlos Norton”, con sus capítulos “El alarido” y “El misterio del ojo de vidrio” presentados en el Gran Bijou.

O, si sigue siendo un incrédulo, acérquese a ver al asombroso mago Ingo quien, ante la vista del público, se metía en una caja de madera, debidamente cerrada con cadenas y candados, escrupulosamente sellada y lacrada. El amenazador sarcófago se trasladaba hacia el hall del Gran Bijou donde quedaba en exposición durante toda la semana. Tras ese lapso, se devolvía la caja al escenario, se rompían los sellos, se abrían los candados, se retiraban las cadenas y el gran Ingo, ¡increíblemente!, reaparecía, sin mácula alguna.

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En el Gran Bijou, también, solían hacerse los actos de graduación de los colegios de la zona o, en Carnaval, actuaban las comparsas del barrio. Pero nada como lo que sucedió el sábado 20 de septiembre de 1931 cuando los dueños del Gran Bijou anunciaron que pasarían la filmación del partido San Lorenzo 2 – Boca Juniors 0 que se había jugado días antes en la cancha de Boca (que, como bien me lo corrigió don Isabelino, en un borrador previo, todavía no era la célebre Bombonera). De más está en decir que no eran épocas de codificados ni de Fútbol para Todos por lo que, aquel que no fuera a la cancha, no veía el partido.

Ese sábado, los vecinos de Villa del Parque llenaron la sala, a la espera del gran partido, sin importarles que ya conocían el resultado y que el partido era, a esa altura, historia antigua. La proyección del partido que estaba pautada para las 15 horas, se atrasó. Primero debieron contentarse con la platinada fatal, Jean Harlow en “Ángeles del infierno”, un capítulo del Tarzán de Johnny Weissmuller y recién ahí, las primeras imágenes del partido, con el primer gol de San Lorenzo al minuto de juego.

Luego, diez minutos más de partido y… la placa de “Fin”.

La gente empezó a silbar, pidiendo los 80 minutos restantes. Un empleado del cine trató de explicar que eso era todo, pero se tuvo que ir ante las protestas. Silbidos y zapateos sirvieron de prólogo a las plateas arrancadas revoleadas sin ton ni son, signo evidente del enojo de los espectadores ante el timo organizado.

A duras penas, el Gran Bijou sobrevivió a esa tarde.

Pero no fue por siempre. Con las altas y bajas que afectaron la vida de otras salas barriales, el Gran Bijou cerró sus puertas una noche y nunca más volvió.

Los fantasmas de los actores que poblaron su pantalla, arrumbados entre los pliegues del telón azul, durmieron su sueño de aplausos y silbidos y risas y llantos. Y un día, llegó el turno de desmontar el cine y transformarlo en otra cosa.

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Hoy, mientras recorren las góndolas del autoservicio chino que existe en su lugar, entrecierren los ojos por un momento y traten de imaginar, la sala, la escalera, la platea alta y los pasillos, adivinen la luz de la linterna de Salvador Nicosia señalando la butaca y, dejando una propina a la nostalgia, cuélguense de una soga, volando como el Capitán Blood sorteando los cañonazos sobre cubierta, desbaraten un nido de ametralladoras enemigas como el Sargento York o muerdan los largos cuellos blancos de las vírgenes trémulas hasta que brote la sangre en un suspiro orgásmico.

Sonrían por un momento y sigan empujando su changuito. Son los fantasmas del Gran Bijou, que no descansan en paz…



FUENTES:

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Sobre “Una nueva y gloriosa nación”:
Ficha de la película:
http://www.imdb.com/title/tt0018758/

Mención en “Historias y leyendas del Cine Argentino” (ENERC):
http://www.enerc.gov.ar/fondoeditorial/pdfs%202009/ENERC_FE_Historia_y_Leyendas_del_Cine_Argentino_01.pdf

Una interesante recopilación historiográfica en “La ausencia de la Historia Argentina en el cine nacional” por José Fuster Retali:
http://letras-uruguay.espaciolatino.com/aaa/fuster_jose/historia_argentina_cine.htm

Fotos de “El cinematógrafo. Espejo del mundo” de Julián de Ajuria (Editorial Kraft, 1946):
http://www.facebook.com/album.php?aid=300031&l=a744cfaa04&id=163209071420

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Sobre Francis X. Bushman:
La ficha en IMDB:
http://www.imdb.es/name/nm0124279/

Su artículo en Wikipedia:
http://en.wikipedia.org/wiki/Francis_X._Bushman

Foto de su tumba:
http://www.findagrave.com/cgi-bin/fg.cgi?GRid=2095&page=gr

Un muy completo artículo en “Examiner” (San Francisco) de Thomas Gladysz:
http://www.examiner.com/silent-movie-in-san-francisco/francis-x-bushman-king-of-the-movies-revealed-new-book

Fotogalería de Bushman:
http://silentladies.com/PBushman.html

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Sobre Jacqueline Logan:
La ficha en IMDB:
http://www.imdb.es/name/nm0517574/

Su artículo en Wikipedia:
http://en.wikipedia.org/wiki/Jacqueline_Logan

Fotogalerías de Logan:
http://silentladies.com/BLogan.html

http://www.fanpix.net/gallery/jacqueline-logan-pictures.htm

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Sobre el Cine – Teatro Gran Bijou:
Las notas de don Isabelino en la revista barrial:
“Cine – teatro ‘Gran Bijou’ de Villa del Parque” de Isabelino Espinosa, publicado en “Su revista” (nros, 161 – 162, junio / julio de 2006).

(Gracias don Isabelino!)

sábado, 27 de noviembre de 2010

los fantasmas del Gran Bijou (IV)

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“Una nueva y gloriosa nación” fue una rara perla en la cinematografía argentina. Si la historia nacional estuvo presente en el primer filme de nuestra industria, con el “Fusilamiento de Dorrego", “Una nueva…” se considera el primer filme nacional épico en serio, teniendo en cuenta las limitaciones técnicas y presupuestarios de los antecedentes previos.

La película es un regalo de Julián de Ajuria al país que le dio cobijo. El vasco Ajuria se había hecho millonario con la distribución de películas en Argentina y, en agradecimiento al país que le dio un futuro, produjo una película que exaltara las glorias de las jornadas de Myo. Para eso, no se fue en chiquitas: produjo el filme en Hollywood, con los mejores recursos que pudiera dar el cine mudo de esa época. Estamos hablando de 1928 y el elenco, con Francis Bushman a la cabeza, dice a las claras que no escatimó en gastos. En el post de ayer vimos que, en ese momento, Bushman era el rey de las películas del cine mudo. Su cachet no fue, seguramente, barato.

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“Una nueva y gloriosa nación” contó con guión de W. C. Cliford sobre la idea del propio Ajuria y Garret Graham escribió los títulos (indispensables en tiempos del cine no sonoro). Albert H. Kelley fue el director (con una carrera sin trascendencia, con varios cortos y películas deportivas en su filmografía que terminaría en 1953; murió en 1989, en Los Angeles).

El argumento estaba “libremente” inspirado en los hechos históricos argentinos. El héroe era Belgrano quien luchaba como espía contra el gobierno colonial español del Virrey Cisneros. Belgrano estaba enamorado de Mónica Salazar, hija de un general leal, quien por simpatizar con la causa de la independencia (y pasar información a los patriotas) es condenada a la guillotina. Pero Belgrano la salva, liderando una carga de gauchos, liberando al país, todo en uno, como un héroe que se precie de tal. Finalmente, cuando el país es libre, se casan. (¿Cómo no comparar al héroe del celuloide con el Belgrano histórico, el hombre de voz aflautada que provocó la carcajada de Dorrego con reto de San Martín incluido, padre de hijos no reconocidos y dueño de un cuerpo jaqueado por la sífilis contraída en su juventud?).

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Pese a las licencias del argumento, “Una nueva…” fue una película muy sólida dentro del estilo de las películas del cine mudo y se destaca, aún hoy, tantos años después, por la fidelidad con la que Francis X. Bushman encarnó al creador de nuestra bandera. Los planos del rostro de Bushman evocan la iconografía clásica de Manuel Belgrano. Más aún con la experiencia, más cercana en el tiempo, “Bajo el signo de la Patria”, película dirigida en 1971 por René Mugica con Ignacio “Nacho” Quirós en el rol del héroe que estaba muy distante del original. (¿No se acuerda de esa película. Cliquee a continuación y véala entera):

Link: Bajo el signo de la patria


Una última perla: “Una nueva y gloriosa nación” también es conocida, en las bases de datos internacionales de cine, como “The Charges of the Gauchos” (“La carga de los gauchos”).

La película está, hoy en día, perdida. Hubo un intento de “reconstrucción” de la misma, subida a youtube:



Este video reúne imágenes del libro “El cinematógrafo. Espejo del mundo” de Julián de Ajuria que escaneamos y reunimos en el siguiente álbum en Facebook:

http://www.facebook.com/album.php?aid=300031&l=a744cfaa04&id=163209071420

(finaliza mañana)

viernes, 26 de noviembre de 2010

los fantasmas del Gran Bijou (III)

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Francis X. Bushman tuvo toda la fama que un actor puede tener. Considerado el hombre más guapo del mundo, con un pasado juvenil de modelo y fisicoculturista, Bushman se convirtió en el rey de las películas mudas. Filmó más de doscientas películas, 175 de ellas antes de 1920, entronizándose con el éxito de 1925, Ben-Hur. El siguiente video es la célebre escena de la carrera de carros:



Bushman ganaba lo que quería y gastaba lo que quería también, por eso estaba, permanentemente, al borde de la bancarrota. Tenía el mundo a su pies, cuando filmó “Una nueva y gloriosa nación”. De un año antes, es este corto “La bandera: una historia inspirada en la tradición de Betsy Ross”.



Bushman se casó cuatro veces y fue padre de seis hijos, pero el estudio le ordenaba mantener oculta su vida privada, para que sus fanáticas mantuvieran sus fantasías con el actor. Cuando las noticias de su vida se dieron a luz, su carrera empezó a resquebrajarse. Pero lo que verdaderamente destruyó la carrera de Bushman fue que ingresó a la lista negra de Louis B. Meyer por motivos no aclarados por sus biógrafos. La carrera del rey de las películas mudas se esfumó en un abrir y cerrar de ojos.

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Si bien Bushman no recuperó el cetro perdido, siguió actuando hasta su muerte en 1966. Puede descubrírselo en capítulos de “Dr. Kildare”, “Perry Mason”, “Viaje al fondo del mar” (trailer del capítulo acá: http://www.youtube.com/watch?v=gZgnGuJFxyM) y, poco antes de su muerte, en dos capítulos del “Batman” televisivo, encarnando a Mr. Van Jones, un coleccionista de películas viejas que organiza un festival de cine mudo.

Él fue el elegido para interpretar al General Belgrano en “Una nueva y gloriosa nación”, logrando un parecido a los retratos tradicionales de nuestro héroe, maravillosamente fiel, superando con creces al posterior desempeño de Nacho Quirós en “Bajo el signo de la Patria”.

Link: Bajo el signo de la patria


Su partenaire en “Una nueva y gloriosa nación” fue Jacqueline Logan, otra estrella del cine mudo. Logan era una tejana que, muy joven, emprendió el desafío de los escenarios, mintiéndole a su familia y falseando su edad para ser contratada. Fue una chica Ziegfield y modelo en Nueva York. Cuando saltó a las películas, sus comienzos registran una película (“El crimen perfecto”) con una adolescente rubiecita que alcanzaría fama con otro nombre, Carole Lombard (una de las celebridades cuya foto ocuparía el hall del Gran Bijou).

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Logan fue una de las invitadas al Oneida, yate del multimillonario William Randolph Hearst (o su alter ego, el Ciudadano Kane), en noviembre de 1924, viaje que se hizo célebre porque terminó con un escándalo, con la muerte del actor Thomas P. Ince. Oficialmente, Ince murió de un infarto, pero la prensa amarilla filtró a los titulares otra versión: Hearst le pegó un tiro a Chaplin que tenía un romance con la estrella del cine mudo Marion Davies (amante de Hearst), bala que recibió Ince. El escandalete estuvo en boca de todos los medios y nada pudo probarse, tras la rápida cremación del cadáver de Ince. Sospechosamente, otra invitada del yate, Louella Parsons (non plus ultra del periodismo chimentero hollywoodense) bajó del barco con un contrato de por vida en los medios gráficos del magnate.

Volviendo a Logan, ella alcanzó su momento cumbre, un año antes de “Una nueva y gloriosa nación”, cuando Cecil B. De Mille la eligió para el papel de María Magdalena en la versión de 1927 de “Rey de Reyes”. Una escena de esa película puede verse en:

http://www.tcm.com/mediaroom/index/?o_cid=mediaroomlink&cid=246932

El cine sonoro no fue un obstáculo para ella, pero Logan prefirió expandir sus horizontes, marchó al teatro inglés y triunfó con un par de películas pero como guionista y directora. Volvió a Hollywood, para darse cuenta que no la contratarían como directora. No eran tiempos para las mujeres detrás de las cámaras. Eso puso punto final a su carrera, reforzado por su casamiento en 1934. Tras su divorcio en 1947, se convirtió en una líder política conservadora. Y tuvo tiempo para un pequeño papel, en 1973, interpretando a la Sra. Donovan de “Secretos de un vendedor de puerta a puerta”. Diez años después, moría en Florida.

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Logan interpretaba en “Una nueva y gloriosa nación” a la hija de un general leal de quien se enamora Belgrano en su lucha por la independencia de estas colonias españolas. Como se verá, un guión con mucho rigor histórico. En la historia aparecía Saavedra (a cargo de Charles Hill Mailes, un escocés que murió poco tiempo después, en 1937, con casi 300 películas realizadas) y Moreno, papel que contó con la actuación del florentino Gino Corrado quien tuvo una larga carrera en Hollywood, con actuaciones en “Casablanca”, “El Ciudadano”, “Rebeca”, “El gran dictador”, “Viñas de ira”, “Lo que el viento se llevó”, “Sangre y arena”, casi siempre en papeles menores, muchas veces sin aparecer en los créditos finales. Una de esas películas es “Down Argentine Way”, un seguro bodriazo con Don Ameche, Carmen Miranda y Betty Grable, donde compartió elenco con Paul Ellis, el hombre que hizo de Balcarce en “Una nueva…”. Su última película fue en 1954; murió en 1982, la víspera de Nochebuena, en Los Angeles.

(continúa mañana)

jueves, 25 de noviembre de 2010

los fantasmas del Gran Bijou (II)

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El año de 1928 fue bisiesto. Y el sábado 26 de mayo, a la hora de la siesta, era posible ver a la multitud que se apiñaba frente al edificio de la calle Cuenca 2734, llenando la calle que va de Baigorria a Nogoyá. La razón: la inauguración de un nuevo cine.

Orestes Schenone era el dueño del “Fénix” de Flores y ahora se animaba a poner un pie en Villa del Parque con un cine con pretensiones. Escalera de mármol de Carrara blanco a la derecha, para llegar a la platea alta (a) “el gallinero”; alfombrados rojos como las paredes, estos con el agregado de un borde dorado; cielorraso en óvalo blanco; techo corredizo; iluminación de 500 lámparas Phillips; telón azul con vivos dorados; palcos, uno de ellos para el pianista que musicalizaba en vivo al costado de la pantalla. En el hall, grandes fotos de las estrellas de Hollywood: la Garbo, Chaplin, Dietrich, Gloria Swanson, Carole Lombard.



Se abrieron las puertas y, alrededor de las 15, empezó la primera sesión en el nuevo cine parquense, el “Gran Bijou”. Arrancaron con “El yanqui” con Harold Lloyd, seguida de la de miedo, Lon Chaney encarnando a “El Fantasma de la Ópera”.



El gran final, el estreno de una producción estadounidense atípica: “Una nueva y gloriosa nación”. Filmada en Hollywood, el héroe de la historia no era otro que el General Belgrano, encarnado por un astro del cine mudo, Francis X. Bushman.

(continúa mañana)

miércoles, 24 de noviembre de 2010

los fantasmas del Gran Bijou (I)

Villa del Parque me adoptó en 1997, cuando me mudé a la calle Concordia, a unas veinte cuadras de la estación, cerca del complejo habitacional conocido como “El Hogar Obrero” (bautizado así por la cooperativa socialista que financió su construcción en los ‘60). Pronto entablé relación con muchos vecinos, la mayoría con mucho pasado en el barrio. Pero entre todos los personajes que conocí en Villa del Parque, ninguno como don Isabelino Espinosa, un vecino que vive a un par de puertas de mi casa.

Apenas mudado al barrio, una tarde estaba escuchando un CD con temas de Agustín Magaldi (que integraba una colección tanguera publicada semanalmente). Por la ventana que da a la calle, vi pasar a un hombre que iba para un lado, para el otro, se paraba, miraba a la casa y volvía a pasar. No pasaron tres minutos y tocó el timbre. Se presentó: era el vecino de dos casas para la derecha y le había llamado la atención que estuviera escuchando a Magaldi de quien se confesó admirador.

Y ahí empezó a contarme una historia sobre Magaldi.

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Como sospecharán, el señor no era otro que don Isabelino y fue abrir la puerta del túnel del tiempo, porque don Isabelino vino al barrio siendo muy pequeño y, con sus primeros 90 años cumplidos, recuerda cada detalle de Villa del Parque. Sin apuntes a la mano, desfilarán por sus recuerdos los clubes de fútbol del barrio y el lugar que ocupaban sus canchas; los hornos de ladrillos que permanecían encendidos como luciérnagas en la noche de quintas y huertas; el arroyito sucio que bajaba por la calle Villardebó; la maldición del Castillo de la calle Campana; los colectivos que pasaban por la calle Cuenca y mucho, mucho más.

Don Isabelino es periodista, dibujante, historiador. Preside la Junta Histórica del barrio, escribe o escribió para infinidad de revistas barriales, creó el Escudo oficial del barrio que está emplazado (entre otros puntos) en la plaza principal del barrio en Cuenca y Baigorria, primer historiador que contó una historia completa del Castillo de los Fantasmas, escribió el tango “Villa del Parque” y si sigo contando los proyectos que tiene en cartera, no va a alcanzar este post. Tal vez se puedan dar una idea de todo lo que sabe y todo lo que vivió, consultando su blog:

http://isabelinoespinosa.blogspot.com

y su página en Facebook:


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Y fue él, justamente, quien me contó la historia que empezaremos a desarrollar desde mañana, las glorias de la inauguración de un cine y de un estreno mundial con un astro del cine mudo norteamericano de aquellos tiempos.

No se muevan de sus asientos. Mañana, a la misma hora y en el mismo baticanal, “Los fantasmas del Gran Bijou”.

(continúa mañana)

(Ésta es la primer nota de una serie de cinco sobre el cine Gran Bijou que existía en la calle Cuenca, además de un ostensible homenaje a don Isabelino, publicado en "Libreta Chatarra" (http://libretachatarra.blogspot.com))

lunes, 15 de noviembre de 2010

- APUNTES PARA LA HISTORIA DE VILLA DEL PARQUE -


Villa del Parque es uno de los grandes barrios integrante de nuestra querida Buenos Aires. Su origen es ignorado por muchos de sus pobladores que hoy admiran su moderna fisonomía, todo lo bueno y hermoso que ha traído el progreso, olvidando tal vez, los inicios de esta popular barriada. Remontándonos al pasado, mucho antes del adoquín y el asfalto, hurgando en el tiempo viejo de nuestra porteña ciudad, nos enteramos de los límites que esta zona tenía a principios de este siglo: al norte estaba situada Villa Devoto, al sur el barrio de Santa Rita, al este el Parque del Oeste también llamado Parque de la Agronomía, del cual posiblemente derive el nombre del Villa del Parque.

En 1906 y 1907 la firma inmobiliaria Guerrico y Williams realizó el remate del primer loteo de tierras ubicadas sobre la Avenida San Martín. Años más tarde, exactamente el 17 de octubre de 1920, el martillero José Bacigaluppi con domicilio comercial en San Martín, 56, remataba 96 lotes situados frente a las calles Santo Tomé, Arregui, Concordia y Orán (Emilio Lamarca). El precio base era de 5 pesos por mes el lote en 100 mensualidades.

La publicidad de aquella época decía “Barrio moderno de la Capital con 100 trenes diarios que emplean 18 minutos de Retiro… a 10 cuadras de los tranvías 85 y 86 en combinación con el subterráneo que corren por la Avenida San Martín…”.

Los compradores de esos lotes fueron auténticos pioneros y “colonizadores” de aquella zona y aquí están sus nombres: José Caggiano, Manuel Blanco, Tomás Espinosa, José Canibe, Salvador y Santo Di Bella, Antonio Crescente, Salvador Livolsi, Juan González, Celeste Di Biaggi, Roque Emilio, Juan Stracquadaini, José Lateano y Pedro Eluchanz.

Eran tiempos “bravos” y los vecinos vivían inquietos y preocupados por el auge de la delincuencia que se aprovechaba la escasa vigilancia existente. Después de la inauguración de la Estación Villa del Parque del Ferro Carril Pacífico (F.N.G. San Martín), el barrio fue creciendo sin pausas.

En 1922 un grupo de muchachos entusiastas con mucha fe e idealismo, se dieron a la tarea de fundar un club con el nombre de Gimnasia y Esgrima con sede en la calle Tinogasta junto a las vías del ferrocarril y muy cerca de la estación.

Dos años más tarde acaeció otro hecho importante, se ponían en servicio las líneas de tranvías 83 y 84. La primera llegaba hasta el Cementerio de Flores y la segunda hasta Plaza Constitución. El Punto inicial del recorrido fue la calle Cuenca, casi esquina Nazarre, donde también tenía su parada las líneas de ómnibus La Central y La Titania que nos acercaban hasta el centro de la ciudad.

Recordamos también a otras líneas de transporte que cruzaron la zona de nuestra villa; La Internacional, Autobús Argentina, Ibero Americana, La República, Río de la Plata, Columbia Autobús, General Pueyrredón, Vélez Sarsfield, Almafuerte, La Palma, General Artigas, la Porteña y Mariano Moreno.

viernes, 22 de octubre de 2010

- PERSONAJES DE VILLA DEL PARQUE - RICARDO OISTO FERRÚS



CAMPEÓN ABSOLUTO DE UNA EXTRAÑA COMPETENCIA

Repasando la auténtica historia de Villa del Parque, es posible advertir, que es pródiga en acontecimientos de toda índole, dentro de lo que son los límites de su dilatada zona. Surgieron a través de los años, innumerables personajes cuyas sobresalientes y determinadas cualidades, le dieron al barrio una brillante y especial nombradía, con la concreción, afortunadamente, de hechos felices y destacados promovidos por vecinos, que se convirtieron en cierto momentos en sus más genuinos representantes.

Tal es el caso de Ricardo Oisto Ferrús, antiguo poblador de la zona nacido en el año 1900, que a poco de llegar, se transformó en un gran jugador del deporte de las bochas, integrando un terceto invencible con sus vecinos Antonio Crescente y Tomás Espinosa. Entusiasta hincha de Independiente, tenía siempre un pequeño escudo de los rojos de Avellaneda, en su chata transportadora de ladrillos de los tradicionales Hornos parquenses…

En la lejana década de 1930, en varios barrios porteños, nació una rara costumbre creada y puesta en vigencia hábilmente por algunos propietarios de bares y restaurantes, con el intento de aumentar la concurrencia de clientes.

Consistía en organizar, generalmente en días sábados o domingos, almuerzos o cenas solamente para dos comensales, los cuales competían entre sí en un llamativo “torneo” denominado “Les du bon appétit”, donde ganaba quien comía más.

Gran número de parroquianos concurría a presenciar los citados enfrentamientos. Muchos de ellos, con singular entusiasmo y vehemencia volcaban sus simpatías a favor de uno u otro contendiente, que también había jugado cierta cantidad de dinero. A viva voz se hacían las apuestas que el dueño del comercio recibía, y luego ya definido el vencedor de la puja alimentaria, entregaba a los apostadores el monto de las ganancias obtenidas.

En todos los casos, el abundante menú era establecido de antemano por ambos participantes, y se servían en partes iguales. Las reglas del juego aclaraban que el primero que rehusara seguir comiendo, perdía irremediablemente.

Ricardo Oisto Ferrús, con sus 104 kilos de peso, fue imbatible campeón de todos los barrios de Buenos Aires. Ante él caían derrotados los “glotones” más famosos de los distintos lugares de nuestra gran urbe porteña.

Ricardo Oisto Ferrús fue un verdadero ídolo de Villa del Parque. Su chata era impulsada por tres caballos “Chiche”, “Moro” y “Zaino”, llevaban los mismos nombres que los autores Alberto Vacarezza y Raúl de los Hoyos incluyeron en su tango “El carrerito”, grabado por Carlos Gardel en 1928…

Descendientes de don Ricardo viven aún en el barrio, su hijo Lito y sus nietos Carlitos y Patricia, que con lógica emoción escuchan asombrados estos relatos de antaño…

viernes, 24 de septiembre de 2010

- PERSONAJES DESTACADOS DE VILLA SANTA RITA - CUANDO EL AUTOMOVILISMO ES PASIÓN…

Cuando el automovilismo es pasión, quien la posee, se alejará en cierto modo, de otros deportes tradicionales como el fútbol, básquet, tenis, rugby, etc. Y aunque sean practicado con frecuencia, el fervor y el entusiasmo por las carreras de autos, y además poder ser partícipes de las mismas, ocupará un lugar preponderante en sus preferencias deportivas. Tal el caso de Joaquín Ignacio Menéndez. Es un “tuerca” de raza, pues quizás haya nacido ostentando esa condición tan particular. Desde la infancia sus familiares advirtieron su admiración por el deporte de los “fierros”. Todos los dibujos suyos eran imágenes de automóviles, que integraban también el plantel de sus juguetes preferidos, porque, sin duda alguna, consistían su mayor atractivo.

Lo entrevistamos recientemente en su domicilio de la calle Concordia en el barrio de Santa Rita. Lo encontramos rodeado de su familia; su madre Celina, su padre Jorge, su hermana María Agustina, y también los amigos María de los Ángeles Lima Barreto y Ezequiel Díaz.

Joaquín Ignacio, nuestro entrevistado, comenzó por expresar su simpatía por los autos Renault, de cuya marca adquirió un coche, al cual le dedica muchas horas de su tiempo, porque con él practica una actividad que lo apasiona: las “picadas”, que realiza con varios de sus amigos en lugares adecuados, como fue en su momento el Autódromo de la Ciudad de Buenos Aires y luego un “Picódromo” en la localidad de Esteban Echeverría. Allí, él y sus ocasionales adversarios, pueden demostrar sus auténticas condiciones y habilidades de conductor de autos a velocidades importantes y arriesgadas, donde la serenidad es uno de los factores a tener en cuenta, más alla de la calidad manejo indispensable en esta disciplina que tiene en la actualidad innumerables aficionados en nuestro país.

Al despedirnos, le deseamos a Joaquín Ignacio Menéndez, que sus apetencias por el riesgo y la velocidad, obtengan a corto plazo, el premio a sus anhelos, concretando logros importantes dignos de mención, y el más emotivo aplauso de quienes son sus adeptos e incondicionales admiradores.

miércoles, 10 de marzo de 2010

ARSENIO BLANCO. UN ANTIGUO Y VENERADO VECINO DE VILLA DEL PARQUE

Era un auténtico ciudadano de Buenos Aiers, sentía plenamente la verdadera amistad, el afecto sincero, la lealtad sin límites. Fue siempre un gran propulsor de la tradicional “gauchada”, una creación netamente porteña., utilizada en determinados momentos, para hallar soluciones favorables, que podrían ser, la crítica situación de un amigo desocupado, colaborando para que lograse una ocupación digna, tal vez, mitigando el proceso de una enfermedad, o también gestionando la suspensión de un desalojo, etc. Él estaba siempre presente para brindar su ayuda incondicional.

Arsenio Blanco, había nacido un 24 de noviembre de 1920, en la Capital Federal, en la parte céntrica de la ciudad, meses más tarde, sus padres Manuel Blanco y María Fernández, decidieron trasladarse al tranquilo barrio de Villa del Parque, en ese entonces, año 1921, en una etapa de crecimiento. Cerca de su domicilio, Concordia 2370, se veían todavía las grandes quintas de verduras, y los Hornos de ladrillos que ocupaban amplios sectores de la zona. El joven y pujante matrimonio, con sacrificada labor, y con la clara visión de un promisorio futuro, construyeron su casa propia. Luego el nacimiento de sus hijos que colmaron de alegría ese dichoso hogar: “Manolo”, César, Arsenio, Enrique y Celia.

Transcurridos los años, muchos en verdad, cuando integrábamos la “Junta de Estudios Históricos de Villa del Parque”, nos encontrábamos en diversos lugares de nuestro barrio para recordar tiempos pasados, irrepetibles, porque no podrán volver, pero eso, ayuda a aumentar la nostalgia y la emoción, al evocar los innumerables momentos de felicidad en nuestra niñez, adolescencia y la posterior juventud. Hablábamos de interesantes cosas, y entre ellas, no podían estar ausentes, el primer club infantil que se fundó en nuestra ciudad, “Nueve de Julio”, con su pequeña canchita de fútbol situada en la esquina de Santo Tomé y Concordia, frente al legendario “Chalet del alemán”, que aún existe. Los numerosos clubes del barrio, “Juventud Argentina”, “Glorias del Parque”, “Defensores del Pacífico”, “Juventud Parquense”, “Juventud Argentina Primitivo”, entre otras. Durante los días domingo y feriados, podíamos disfrutar de la presencia, en alguno de los equipos, la actuación de varios astros del balompié nacional en actividad, pertenecientes a la entidades profesionales de aquel momento. También llegaba el recuerdo de los tradicionales bailes familiares en aquellos años, con el acompañamiento de música argentina en su totalidad, con escasa presencia de melodías. Eran otras épocas, que parecen ahora tan lejanas.

En medio de tantos recuerdos, llegaba casi siempre, la historia del enigmático edificio de la calle Campana, denominado “El Castillo de los fantasmas”. En su mención venía aparejado cierto e inocultable temor y, al mismo tiempo, la curiosidad por conocer detalles de su leyenda.

Don Arsenio Blanco, pertenecía a los viejos tiempos de Villa del Parque, cuando nuestro barrio era una permanente e inmensa familia. Alegrías y penas se compartían con la totalidad de sus integrantes, porque existía entre los vecinos una verdadera solidaridad, un comportamiento ideal, afectuoso, donde se desconocía el negativo sentimiento de la indiferencia, porque las acciones prioritarias eran la cordialidad y la cooperación, entre la comunidad parquense.

Hasta aquí, una breve reseña de la trayectoria de un gran amigo y un hombre ejemplar, don Arsenio Blanco.

ISABELINO ESPINOSA