lunes, 17 de diciembre de 2012
DE LA ÉPOCA GARDELIANA. MONA MARIS, PROTAGONISTA JUNTO A GARDEL EN “CUESTA ABAJO”
Había nacido en Buenos Aires en 1908, su nombre verdadero: Francia Rosa Emma Capdevielle. Por quedar huérfana a los cuatro años, pronto se alejó del barrio porteño que la vio nacer: San Telmo, radicándose con sus familiares en los Altos Pirineos (Francia). Quizás antes de dominar correctamente el castellano, ya hablaba el francés, el inglés y el alemán.
Pasó el tiempo y en 1926 cuando cumplía dieciocho años, conoció al director cinematográfico alemán Richard Elchberg, quién buscaba una intérprete femenina de aspecto eslavo, para incluirla en el reparto de una película que se titulaba “LAS ESCLAVAS DEL VOLGA”. Francia Rosa Emma fue la elegida, utilizando ya su nombre artístico: Mona Maris, que significaba según sus expresiones, “inquieta como una mona, y el mar que tanto admiraba”. Era entonces, una denominación totalmente acertada.
Luego de ese debut en el cine que fue exitoso, logró ser contratada por una gran productora de Hollywwod, la empresa FOX. Transcurría el año 1929, y llegaba a la cinematografía mundial la tan espera sonoridad, que sustituiría ventajosamente al obsoleto cine “mudo”. Mona Maris protagonizó un filme inicial, en el mismo, desempeñaba el rol de hija de un poderoso hacendado sudamericano. Como intérprete masculino actuaba un joven llamado Humphrey Bogart, posteriormente un estupendo actor.
Tiempo después, en 1932, fue la primar actriz de una producción denominada “EL PLOMERO” junto al gran actor Buster Keaton donde éste representa a un obrero dedicado a la plomería, que concurre al domicilio de la citada dama para reparar las cañerías. Deliberadamente, realiza mal su trabajo, pues se había enamorado de ella, y para corregir sus errores tiene la posibilidad de verla diariamente…
Continuó con buena aceptación su carrera artística en los estudios norteamericanos, pero no era muy conocida por el público de habla hispana, que recién en 1934 pudo admirar su capacidad de gran actriz, cuando actuó junto a nuestro ídolo máximo, Carlos Gardel, en la película de la empresa Paramount “CUESTA ABAJO”. Llamativamente, a pesar de su destacada actuación en la mencionada película, no volvió a integrar el reparto de otras nuevas producciones en la cuales estuvo presente el “Zorzal Criollo”. Causas inexplicables, y motivos desconocidos que el público nunca llegó a conocer. Más allá de toda especulación, se habló de un idilio con el gran cantor que no desmintió, aunque en oportunidades la definió como una auténtica amistad entre ambos. Una afirmación que mucho creyeron de dudosa veracidad; ¿sólo amigos?....
Mona Maris efectuó en los Estados Unidos 50 películas, sin embargo, alcanzó la fama, luego de su labor junto a Carlos Gardel. Aunque su carrera artística estaba encaminada, el nombrado filme, sin duda alguna, le brindó prestigio y notoriedad. Era justo el reconocerlo; una legendaria figura del cine, e inscripta ya en las páginas de su historia. Hoy, en esta evocación, le brindamos nuestro humilde pero sincero homenaje.
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jueves, 6 de diciembre de 2012
jueves, 22 de noviembre de 2012
DE LA ÉPOCA GARDELIANA: -LA ACTUACIÓN QUE GARDEL NO PUDO EFECTUAR –

Transcurría el mes de junio de 1987, el día 24 se cumplían 52 años de la tragedia de Medellín, donde perdió la vida nuestro máximo cantaor, el inimitable CARLOS GARDEL.
Jornada triste para todos los que fuimos sus incondicionales admiradores. A las tres de la tarde, frente a su mausoleo del Cementerio de la Chacarita, una multitud de sus fervorosos adherentes brindaba su emotivo homenaje. Había entre esos concurrentes, ciudadanos extranjeros de variadas latitudes donde fue posible advertir la presencia de una delegación colombiana que portaba una bandera de su país, junto a una ofrenda floral y fotos del “Zorzal criollo”, entre las cuales se apreciaba la copia de un afiche donde aparecía el programa que cumpliría GARDEL a las nueve de la noche, junto a sus guitarristas, en el Teatro JORGE ISAACS de Calí. Debido al fatal accidente de aviación ocurrido ese mismo día por la tarde (24 de junio de 1935), la tan esperada actuación no pudo realizarse.
En la mencionada ciudad de Calí, al conocerse la infausta noticia, todas la audiciones de radio fueron suspendidas.

Como ocurrió en Buenos Aires y en otro s lugares de países sudamericanos, había sido un auténtico ídolo popular…
El nombrado afiche, fue cedido al autor de esta nota, a cambio de una serie de dibujos del gran cantor desaparecido, en los cuales aparece en respetuosas caricaturas efectuadas con el mayor afecto y admiración, por un ferviente y verdadero gardeliano.
lunes, 12 de noviembre de 2012
martes, 16 de octubre de 2012
TRÁGICA MUERTE DE UN ARQUERO
Ocurrió hace muchos años en Gran Bretaña durante la temporada de 1931, cuando se disputaba el torneo mayor de la Liga profesional, inglesa. Fue un hecho insólito, terrible, penoso, que tuvo en su momento gran repercusión, especialmente en el ambiente del deporte.
Evidentemente, el puesto de arquero es uno de los más difíciles de un equipo de fútbol. Deberá poseer una muy buen avista, agilidad felina, perfectos reflejos y fundamentalmente una inobjetable capacidad de reacción, y suficiente coraje para enfrentar a los delanteros adversarios en defensa de su arco, y de esa forma evitar su caída.
El héroe de esta triste historia se llamaba John Thomson. Era uno de los mejores guradavallas de Europa. Sereno, altivo en el arco, seguro en todas sus intervenciones, figura de atracción en todos los partidos, cosechaba abundantes aplausos y parecía invencible. Su enorme capacidad era la preocupación constante de los equipos rivales. En cierta ocasión se enfrentaban dos poderosos conjuntos de Escocia: “El Celtic”, donde él actuaba, y el “Glasgow Rangers”. El equipo de John Thomson era dominado totalmente por su contrincante. Cada avance daba la sensación del gol inminente, pero ese formidable arquero era una verdadera muralla de contención debajo de los tres palos, y su atajadas parecían cada vez más espectaculares. De pronto apareció un delantero del Glasgow Rangers de notable fortaleza física y gran velocidad. Raudamente y en posesión de la pelota ingresó al “área chica” del Celtic, cuyos defensores no lograron controlarlo, y prácticamente tenía el tanto asegurado, pero aún faltaba un último y difícil, escollo: el arquero John Thomson, que con un exacto sentido de la distancia salió apresuradamente de la valla, y valientemente se arrojó a los pies del jugador rival al momento que éste pateaba con suma violencia para conseguir el ansiado gol.
El golpe que recibió el arquero en la cabeza fue tremendo. Obtuvo el control de la pelota evitando la conquista adversaria, pero quedó inmóvil en el piso. Inmediatamente un médico entró al campo de juego, y comprobó que John Thomson había fallecido a raíz del fuerte impacto recibido en el cráneo.
El público que colmaba las tribunas del estadio enmudeció de pena, y nadie podía creer lo que había pasado. Era la primera vez en el fútbol mundial, una tragedia semejante, también fue la última, pues nunca más se presentó un hecho de tal naturaleza.
ISABELINO ESPINOSA
Evidentemente, el puesto de arquero es uno de los más difíciles de un equipo de fútbol. Deberá poseer una muy buen avista, agilidad felina, perfectos reflejos y fundamentalmente una inobjetable capacidad de reacción, y suficiente coraje para enfrentar a los delanteros adversarios en defensa de su arco, y de esa forma evitar su caída.
El héroe de esta triste historia se llamaba John Thomson. Era uno de los mejores guradavallas de Europa. Sereno, altivo en el arco, seguro en todas sus intervenciones, figura de atracción en todos los partidos, cosechaba abundantes aplausos y parecía invencible. Su enorme capacidad era la preocupación constante de los equipos rivales. En cierta ocasión se enfrentaban dos poderosos conjuntos de Escocia: “El Celtic”, donde él actuaba, y el “Glasgow Rangers”. El equipo de John Thomson era dominado totalmente por su contrincante. Cada avance daba la sensación del gol inminente, pero ese formidable arquero era una verdadera muralla de contención debajo de los tres palos, y su atajadas parecían cada vez más espectaculares. De pronto apareció un delantero del Glasgow Rangers de notable fortaleza física y gran velocidad. Raudamente y en posesión de la pelota ingresó al “área chica” del Celtic, cuyos defensores no lograron controlarlo, y prácticamente tenía el tanto asegurado, pero aún faltaba un último y difícil, escollo: el arquero John Thomson, que con un exacto sentido de la distancia salió apresuradamente de la valla, y valientemente se arrojó a los pies del jugador rival al momento que éste pateaba con suma violencia para conseguir el ansiado gol.
El golpe que recibió el arquero en la cabeza fue tremendo. Obtuvo el control de la pelota evitando la conquista adversaria, pero quedó inmóvil en el piso. Inmediatamente un médico entró al campo de juego, y comprobó que John Thomson había fallecido a raíz del fuerte impacto recibido en el cráneo.
El público que colmaba las tribunas del estadio enmudeció de pena, y nadie podía creer lo que había pasado. Era la primera vez en el fútbol mundial, una tragedia semejante, también fue la última, pues nunca más se presentó un hecho de tal naturaleza.
ISABELINO ESPINOSA
jueves, 27 de septiembre de 2012
INSÓLITO: UNA “ACADEMIA DE CANTO” NO RECONOCIÓ LA VOZ DE GARDEL
Transcurrían los últimos días del mes de noviembre de 1943. La población de Buenos Aires de ese tiempo, disfrutaba en su hogar de dos entretenimientos que utilizaba diariamente, las grabaciones de discos a través de la tradicional “víctrola” a cuerda y las programaciones de radio que eran muy variadas e interesantes, puesto que contenían audiciones extranjeras, amenos informativos, humoristas, temas infantiles, los días domingos transmisión de partidos de fútbol de primera división, y prioritariamente durante la semana, música argentina con orquesta e intérpretes nacionales, en casi todos los horarios de cada día, con el apoyo total de los oyentes.
Por lo tanto, prestigiosos conjuntos hacían oír los agradables compases de la melodía ciduadana que siempre nos identificó plenamente, el tango. Pero también el folclore tenía su lugar en las transmisiones, con sones porteños y de la parte sur de nuestro país. La publicidad, generalmente, era breve, anunciando adecuadamente cada producto, de manera clara y convincente, sin palabras ampulosas.
La emisora L.S.6 Radio del Pueblo poseía en la fecha indicada anteriormente, sus estudios artísticos de la Avenida Córdoba al 1500. En eso años, una acreditada academia de canto publicitó un concurso para ambos sexos, destinado a premiar con un contrato radial al ganador del certamen de canciones. Las condiciones para intervenir en el mismo, eran las siguientes: Enviar a la emisora dos temas grabados en discos de pasta, con sus respectivos títulos en un sobre cerrado y donde el intérprete figurara con un seudónimo. En otro sobre, también cerrado, la aclaración de la verdadera identidad, número de documentos, domicilio, teléfono, etc.
Supuestamente, la citada academia escucharía todas las grabaciones enviadas por los aspirantes, para luego pasar por radio la que habrías sido triunfadora (así lo anunciaban). Los descartados, o sea los no ganadores, debían retirar sus discos en la misma emisora radial. Llamativamente, nuca s supo quién fue el mejor.
Lo sucedido en dicho concurso, fue bochornoso, increíble y ridículo. Un inscripto, sospechando de la legalidad de los organizadores, efectuó una especie de “trampa” para asegurarse el primer puesto. Tomó dos temas grabados por Gardel al comienzo de la década de 1920; los estilos “El Moro” y “Amargura” y se dirigió a una empresa grabadora llamada “Grafosón”, situada en la calle Bartolomé Mitre al 4200, en el barrio de Almagro. Llevó su guitarra y allí, agregó a la grabación original, su propio acompañamiento, grabando nuevamente ambos temas, y presentándolo en el mencionado concurso de cantores, que curiosamente no ganó.
Al ir a retirar el trabajo (como muchos otros), tuvo que escuchar a uno de los “directores” de la “academia de canto” que “paternalmente” le dijo estas palabras. “Pibe, lamento decirte que como cantor no vas a tener futuro. Te aconsejo dedicarte a otra cosa”. En ese mismo momento, el muchacho indignado con razón por lo que terminaba de oír, le contó la verdadera historia del caso, ante el lógico asombro de los presentes, que no podían creer lo ocurrido. Hubo un intercambio de insultos fuertes y amenazas, pero antes de que se produjera alguna situación preocupante, intervino amigablemente y calmando los ánimos, un artista de la emisora y gran propulsor de los temas criollos, el payador don Antonio Caggiano.
El joven de este relato, es el firmante de la presente nota, y las mencionadas grabaciones pueden ser escuchadas claramente como en aquellas lejanas épocas:
Más allá de al anécdota, este singular e irrisorio hecho puso al descubierto, la incapacidad profesional de un grupo de inescrupulosos y falsos creadores de artistas, que con mucha audacia instalaron un lugar de aprendizaje y además, auspiciaron la realización un seudoconcurso, para descubrir a un nuevo astro de la canción criolla, pero el colmo de la ignorancia y la burla, la constituyó el total desconocimiento de la voz del inconfundible Carlos Gardel.
Lamentablemente, para hacer efectiva esa absurda patraña, utilizaron a una de las más prestigiosas emisoras de radio de aquellos tiempos: L.S.6 Radio del Pueblo…
ISABELINO ESPINOSA
Por lo tanto, prestigiosos conjuntos hacían oír los agradables compases de la melodía ciduadana que siempre nos identificó plenamente, el tango. Pero también el folclore tenía su lugar en las transmisiones, con sones porteños y de la parte sur de nuestro país. La publicidad, generalmente, era breve, anunciando adecuadamente cada producto, de manera clara y convincente, sin palabras ampulosas.
La emisora L.S.6 Radio del Pueblo poseía en la fecha indicada anteriormente, sus estudios artísticos de la Avenida Córdoba al 1500. En eso años, una acreditada academia de canto publicitó un concurso para ambos sexos, destinado a premiar con un contrato radial al ganador del certamen de canciones. Las condiciones para intervenir en el mismo, eran las siguientes: Enviar a la emisora dos temas grabados en discos de pasta, con sus respectivos títulos en un sobre cerrado y donde el intérprete figurara con un seudónimo. En otro sobre, también cerrado, la aclaración de la verdadera identidad, número de documentos, domicilio, teléfono, etc.
Supuestamente, la citada academia escucharía todas las grabaciones enviadas por los aspirantes, para luego pasar por radio la que habrías sido triunfadora (así lo anunciaban). Los descartados, o sea los no ganadores, debían retirar sus discos en la misma emisora radial. Llamativamente, nuca s supo quién fue el mejor.
Lo sucedido en dicho concurso, fue bochornoso, increíble y ridículo. Un inscripto, sospechando de la legalidad de los organizadores, efectuó una especie de “trampa” para asegurarse el primer puesto. Tomó dos temas grabados por Gardel al comienzo de la década de 1920; los estilos “El Moro” y “Amargura” y se dirigió a una empresa grabadora llamada “Grafosón”, situada en la calle Bartolomé Mitre al 4200, en el barrio de Almagro. Llevó su guitarra y allí, agregó a la grabación original, su propio acompañamiento, grabando nuevamente ambos temas, y presentándolo en el mencionado concurso de cantores, que curiosamente no ganó.
Al ir a retirar el trabajo (como muchos otros), tuvo que escuchar a uno de los “directores” de la “academia de canto” que “paternalmente” le dijo estas palabras. “Pibe, lamento decirte que como cantor no vas a tener futuro. Te aconsejo dedicarte a otra cosa”. En ese mismo momento, el muchacho indignado con razón por lo que terminaba de oír, le contó la verdadera historia del caso, ante el lógico asombro de los presentes, que no podían creer lo ocurrido. Hubo un intercambio de insultos fuertes y amenazas, pero antes de que se produjera alguna situación preocupante, intervino amigablemente y calmando los ánimos, un artista de la emisora y gran propulsor de los temas criollos, el payador don Antonio Caggiano.
El joven de este relato, es el firmante de la presente nota, y las mencionadas grabaciones pueden ser escuchadas claramente como en aquellas lejanas épocas:
Más allá de al anécdota, este singular e irrisorio hecho puso al descubierto, la incapacidad profesional de un grupo de inescrupulosos y falsos creadores de artistas, que con mucha audacia instalaron un lugar de aprendizaje y además, auspiciaron la realización un seudoconcurso, para descubrir a un nuevo astro de la canción criolla, pero el colmo de la ignorancia y la burla, la constituyó el total desconocimiento de la voz del inconfundible Carlos Gardel.
Lamentablemente, para hacer efectiva esa absurda patraña, utilizaron a una de las más prestigiosas emisoras de radio de aquellos tiempos: L.S.6 Radio del Pueblo…
ISABELINO ESPINOSA
miércoles, 12 de septiembre de 2012
INMIGRANTES EN VILLA DEL PARQUE
Luego de los remates realizados por la inmobiliaria Guerrico – Williams en 1906, de zonas de Villa del Parque, comenzaron a llegar los primeros pobladores, generalmente de la clase obrera de aquel tiempo. Mediante sus ahorros logrados sacrificadamente a través de magros sueldos, juntaban el dinero necesario para construir su soñada vivienda, sin declinar en su honrada lucha por el sustento diario.
En su gran mayoría eran inmigrantes europeos que habían llegado a la Argentina, en busca de paz y trabajo, escasos en el Viejo Continente, a raíz de las secuelas que dejaban el odio y el enfrentamiento entre países, en contraste con la calma y laboriosidad observada en América del Sur.
Fue así, que llegaron al puerto de Buenos Aires, grandes corrientes inmigratorias desde mediados del siglo XIX, continuando en los primeros decenios del siguiente, siendo escasos los que elegían residir en el interior de nuestro país, tal vez, porque consideraban que nuestra gran Capital les ofrecía mejores condiciones de vida digna, debido a la realización de tareas menos esforzadas y bien remuneradas, que cubrían totalmente sus modestas ambiciones.
Villa del Parque fue la zona capitalina, quizás, con mayor residencia de ciudadanos europeos, por la destacada actividad comercial, que desde sus lejanos inicios tuvieron las calles Barcelona (Cuenca), Sevilla (Nazca), Génova (Campana), Nogoyá y otras no menos importantes. Además, varias hectáreas con prósperas quintas de verduras que ofrecían un trabajo constante, y también luego, los inolvidables hornos de ladrillos que cubrían varias hectáreas, los más extensos de nuestra ciudad y evocado sen el emblema parquense.
Como un modesto homenaje a aquellos esforzados inmigrantes que eligieron nuestro barrio para trabajar y construir sus viviendas, elegimos una calle determinada (Concordia) al 2300, daremos sus nombres y sus países de origen, para que exista la posibilidad de ser incluidos alguna vez en las páginas de la historia de nuestro querido Villa de Parque: Concordia 2311 (Jacinto Jarabe – Turquía); 2319, (Salvador Livolsi y María Lizza – Italia), 2327, (Consuelo Rigueiro –España), 2343, (Sal Bielack – Polonia), 2369, (Santo Di Bella – Italia), 2399, (Rudolf Schunort – Alemania), 2370, (Manuel Blanco – España), 2388, (Celeste Di Biaggi – Italia). En las calles adyacentes la nómina se repetía casi igual. Por “contagio”, estos vecinos de distintas regiones del mundo, hablaban un castellano muy particular, mezclando términos idiomáticos entre sí, pero entendiéndose perfectamente, y por sobre todas las cosas, actuaban con una solidaridad llamativa y admirable, como si todos pertenecieran a una hermosa y gran familia. Sin lugar a dudas, un emotivo y bello ejemplo para la posteridad…
ISABELINO ESPINOSA
En su gran mayoría eran inmigrantes europeos que habían llegado a la Argentina, en busca de paz y trabajo, escasos en el Viejo Continente, a raíz de las secuelas que dejaban el odio y el enfrentamiento entre países, en contraste con la calma y laboriosidad observada en América del Sur.
Fue así, que llegaron al puerto de Buenos Aires, grandes corrientes inmigratorias desde mediados del siglo XIX, continuando en los primeros decenios del siguiente, siendo escasos los que elegían residir en el interior de nuestro país, tal vez, porque consideraban que nuestra gran Capital les ofrecía mejores condiciones de vida digna, debido a la realización de tareas menos esforzadas y bien remuneradas, que cubrían totalmente sus modestas ambiciones.
Villa del Parque fue la zona capitalina, quizás, con mayor residencia de ciudadanos europeos, por la destacada actividad comercial, que desde sus lejanos inicios tuvieron las calles Barcelona (Cuenca), Sevilla (Nazca), Génova (Campana), Nogoyá y otras no menos importantes. Además, varias hectáreas con prósperas quintas de verduras que ofrecían un trabajo constante, y también luego, los inolvidables hornos de ladrillos que cubrían varias hectáreas, los más extensos de nuestra ciudad y evocado sen el emblema parquense.
Como un modesto homenaje a aquellos esforzados inmigrantes que eligieron nuestro barrio para trabajar y construir sus viviendas, elegimos una calle determinada (Concordia) al 2300, daremos sus nombres y sus países de origen, para que exista la posibilidad de ser incluidos alguna vez en las páginas de la historia de nuestro querido Villa de Parque: Concordia 2311 (Jacinto Jarabe – Turquía); 2319, (Salvador Livolsi y María Lizza – Italia), 2327, (Consuelo Rigueiro –España), 2343, (Sal Bielack – Polonia), 2369, (Santo Di Bella – Italia), 2399, (Rudolf Schunort – Alemania), 2370, (Manuel Blanco – España), 2388, (Celeste Di Biaggi – Italia). En las calles adyacentes la nómina se repetía casi igual. Por “contagio”, estos vecinos de distintas regiones del mundo, hablaban un castellano muy particular, mezclando términos idiomáticos entre sí, pero entendiéndose perfectamente, y por sobre todas las cosas, actuaban con una solidaridad llamativa y admirable, como si todos pertenecieran a una hermosa y gran familia. Sin lugar a dudas, un emotivo y bello ejemplo para la posteridad…
ISABELINO ESPINOSA
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