lunes, 23 de abril de 2012
LAURA CONDE, EXPRESIÓN MÁXIMA DEL TANGO “VILLA DEL PARQUE MI BARRIO QUERIDO”
Es indudable que el tango es el patrimonio de los argentinos, es la raíz cautivante de nuestro país, y fue, además, el ritmo que nos identificó ante el mundo. Al evocar a la citada canción ciudadana, no podemos dejar de mencionar un hecho actual. La magnífica interpretación del tango “VILLA DEL PARQUE MI BARRIO QUERIDO”, a cargo del celebrado Coro de la Innovación, dirigido por el Profesor Sergio Baldassini, muy aplaudido por el público espectador.
En ese nombrado conjunto vocal, se desempeña la soprano Laura Conde, que grabó el tema como solista, y también con el maestro Baldassini y el autor del tango aludido. Al escucharla, es posible trasladarse imaginariamente, a esa gloriosa e inigualable época gardeliana de las recordadas estrellas de nuestra canción popular: Azucena Maizani, Libertad Lamarque, Mercedes Simone, Tita Merello, entre otras, que se posesionaban totalmente de los versos que cada poeta había escrito.
Laura, a través de una sutil y acariciante voz, se expresa con llamativa fluidez, talento y dulzura. En su estilo personal, se advierte una modalidad interesante, poco común, que le permite lograr un amplio éxito, y merecer el aplauso unánime de sus incondicionales admiradores, por su atinada labor interpretativa...
La presente nota, es un modesto pero sincero agasajo y reconocimiento, a Laura Conde, por parte del autor del tema, cuyo título encabeza este relato...
ISABELINO ESPINOSA
En ese nombrado conjunto vocal, se desempeña la soprano Laura Conde, que grabó el tema como solista, y también con el maestro Baldassini y el autor del tango aludido. Al escucharla, es posible trasladarse imaginariamente, a esa gloriosa e inigualable época gardeliana de las recordadas estrellas de nuestra canción popular: Azucena Maizani, Libertad Lamarque, Mercedes Simone, Tita Merello, entre otras, que se posesionaban totalmente de los versos que cada poeta había escrito.
Laura, a través de una sutil y acariciante voz, se expresa con llamativa fluidez, talento y dulzura. En su estilo personal, se advierte una modalidad interesante, poco común, que le permite lograr un amplio éxito, y merecer el aplauso unánime de sus incondicionales admiradores, por su atinada labor interpretativa...
La presente nota, es un modesto pero sincero agasajo y reconocimiento, a Laura Conde, por parte del autor del tema, cuyo título encabeza este relato...
ISABELINO ESPINOSA
jueves, 8 de diciembre de 2011
dos versiones de la marcha oficial de Nueva Chicago
Primera versión Cantor: Héctor Luján; Segunda voz: Isabelino Espinosa.
Segunda versión Cantor: Cabanilla con acompañamiento de un hincha con el bombo que llevaba a la cancha para alentar a Chicago.
martes, 4 de octubre de 2011
de visita por el Polideportivo de Nueva Chicago
El pasado martes 27 de septiembre, tuve la grata experiencia de ser recibido por la gente del Departamento de Cultura y Educación de Nueva Chicago con quiénes amablemente intercambiamos historias, recuerdos y documentos del club.
A propósito de nuestro post del 04/09 (http://isabelinoespinosa.blogspot.com/2011/09/blog-post.html) sobre el himno del club cuya letra compuse con música de Eduardo Pauloni, los miembros del Departamento pudieron ver la partitura original del himno, creado en 1955. En las imágenes siguientes, pueden verse fotos de la mencionada partitura.


Amablemente, los miembros del Departamento me regalaron el libro de los 100 años de Nueva Chicago que recomiendo como material de colección para todos los amantes del fútbol argentino.

(De Izq. a Der.): Isabelino Espinosa, Oscar Rattalino, Héctor Tozzi y Silvina Gago
Los integrantes del Departamento de Cultura y Educación de Nueva Chicago están haciendo una importantísima labor cultural, trascendiendo los límites del club, extendiéndose al barrio de Mataderos. Exposiciones, talleres, cursos y los más de 4 mil libros que integran la Biblioteca Ofelio Vecchio (en homenaje al destacado historiador y escritor de ese tradicional barrio porteño) que pueden ser llevados en préstamo por los socios.
Para los interesados en las actividades que realiza el Departamento invitamos a visitar su sitio en Facebook:
http://www.facebook.com/culturanuevachicago
Agradezco también, la gentileza de las chicas de la Secretaría del club que me recibieron con suma cordialidad, hospitalidad que queda registrada en la siguiente foto:

(De Izq. a Der.): Cristina, Silvina Gago, Isabelino Espinosa, Chiche
Muchas gracias a la gente de Nueva Chicago y que éste sea el comienzo de intercambios entre nuestros sitios, con la historia y los recuerdos del Torito de Mataderos.
A propósito de nuestro post del 04/09 (http://isabelinoespinosa.blogspot.com/2011/09/blog-post.html) sobre el himno del club cuya letra compuse con música de Eduardo Pauloni, los miembros del Departamento pudieron ver la partitura original del himno, creado en 1955. En las imágenes siguientes, pueden verse fotos de la mencionada partitura.
Amablemente, los miembros del Departamento me regalaron el libro de los 100 años de Nueva Chicago que recomiendo como material de colección para todos los amantes del fútbol argentino.
(De Izq. a Der.): Isabelino Espinosa, Oscar Rattalino, Héctor Tozzi y Silvina Gago
Los integrantes del Departamento de Cultura y Educación de Nueva Chicago están haciendo una importantísima labor cultural, trascendiendo los límites del club, extendiéndose al barrio de Mataderos. Exposiciones, talleres, cursos y los más de 4 mil libros que integran la Biblioteca Ofelio Vecchio (en homenaje al destacado historiador y escritor de ese tradicional barrio porteño) que pueden ser llevados en préstamo por los socios.
Para los interesados en las actividades que realiza el Departamento invitamos a visitar su sitio en Facebook:
http://www.facebook.com/culturanuevachicago
Agradezco también, la gentileza de las chicas de la Secretaría del club que me recibieron con suma cordialidad, hospitalidad que queda registrada en la siguiente foto:
(De Izq. a Der.): Cristina, Silvina Gago, Isabelino Espinosa, Chiche
Muchas gracias a la gente de Nueva Chicago y que éste sea el comienzo de intercambios entre nuestros sitios, con la historia y los recuerdos del Torito de Mataderos.
jueves, 8 de septiembre de 2011
el san josé que yo vi
entrada - pequeño jardín - dirección 4to. grado - baños
3er. grado al fondo calle Tinogasta (pequeña cancha de fútbol)
Entrada principal del Colegio San José -Pedro Lozano 3151-
Cliquear sobre las imágenes para verlas en el tamaño original.
Dibujos de don Isabelino Espinosa
domingo, 4 de septiembre de 2011
miércoles, 17 de agosto de 2011
Tragedia y Misterio en el Castillo (XX)
Gabriela, Giulietta y Antonina, tías de Lucia
Jose D’Olivi nacido en la ciudad de Salerno, padre de Vittoria (1868), Gabriela (1869), Giulietta (1872) y Antonina (1874), era un pequeño comerciante del rubro textil que recorría diversas ciudades de Italia para efectuar la venta de sus productos que él mismo manufacturaba. Esa tarea le rendía lo suficiente para mantener su hogar. Vittoria, su hija mayor, cerca de los 18 años de edad conoció a un joven convecino suyo; Rafael Giordano único hijo de la importante hacendado del lugar, iniciando un felíz romance que dio su dichosa concreción en matrimonio en 1888. De esa amorosa unión nació Lucía, sus padres decidieron partir hacia la Argentina. Las hermanas de Vittoria quedaron en Europa, ninguna de las tres, aparentemente, logró iniciar una relación sentimental para formalizar un noviazgo que finalizara en la realización de un sueño de toda mujer: la creación de un hogar donde siempre estuvieran presentes la felicidad y el mutuo amor.
No ocurrió así, quizás por el mandato del destino y las tres mujeres no dejaron nunca su celibato, ni se atrevieron a viajar a otras latitudes en busca de un eventual porvenir y buenaventuranza. Pasaron los años, la comunicación con sus familiares de Buenos Aires era constante: cartas, telegramas, llamados telefónicos, fotos, etc. Cuando su sobrina comenzó en 1909 el idilio amoroso con el joven Ángel Lemos y ya se vislumbraba un próximo enlace, las tías de Lucía Giordano tomaron la decisión de viajar a la Argentina para radicarse definitivamente en nuestro país. Llegaron a Puerto Nuevo en el mes de enero de 1910, año del Centenario y del famoso cometa “Halley” que era la preocupación mundial. Ya don Rafael Giordano les había adquirido una hermosa casa a su nombre en la calle Belgrano casi esq. Lima. En un principio la adaptación a nuevas costumbres y al idioma castellano, fue bastante difícil. No era sencillo acostumbrarse a otras modalidades utilizadas por la gene que trataban a diario, pero con el transcurrir del tiempo, tal vez con cierta lentitud, se integraron totalmente a la vida de la gran urbe porteña. Eliminado el problema idiomático (la primera gran dificultad), lo demás tuvo rápida solución para alegría de todos. La integración fue promisoria, las tres hermanas comenzaron a concurrir en compañía de su familia a paseos, fiestas, reuniones en clubes sociales, viajes de turismo.
En el campo de aviación de “Villa Lugano”
Transcurrían las épocas iniciales de nuestra aviación, emprendedores y visionarios argentinos querían emular la tarea heroica de ciudadanos de otros países: Wright, Zeppelin, Santos Dumont y muchos más, que se propusieron firmemente “volar como los pájaros”. A veces fueron objeto de burlas por todos aquellos que consideraban imposible “conquistar el aire”. Los muchachos criollos de entonces deseando afirmar esa inquietud de manejar esos instrumentos de vuelo, empezaron por informarse y aprender todos sus secretos. En ese campo de aviación de “Villa Lugano” hacían sus prácticas el inolvidable Jorge Newbery, Florencio Parravicini gran actor de cine y teatro y un apasionado por los deportes mecánicos. El teniente Manuel Félix Origone y otros. Don Rafael Giordano, su esposa, su hija, sus cuñadas y la familia de don Manuel Lemos concurrían con bastante frecuencia a los ensayos de vuelo que se hacían en el citado aeródromo, disfrutando de un muy agradable espectáculo. Corría el año 1910.
Las hermanas de Vittoria, y la boda de Lucia
Se acercaba el día de la unión en matrimonio de Lucía Giordano y Ángel Lemos, Antonina, Giulietta y Gabriela D’Olivi tías de la novia, se dieron a la tarea de organizar debidamente y supervisar todos los detalles importantes o no, relacionados con la fiesta que se avecinaba. Si bien los padres de ambos jóvenes tenían ya todo perfectamente planificado, el desempeño de las hermanas de Vittoria en esas circunstancias podría ser valioso y lo fue. Gran parte del éxito obtenido en el memorable festejo indiscutiblemente fue obra de las tres hermanas D’Olivi. Desafortunadamente, un epílogo trágico fue el triste corolario del esfuerzo, el amor ya indestructible unión de dos familias que lloraron juntas el lamentable episodio ocurrido en aquel nefasto día, 2 de abril de 1911, que tanto dolor y luto trajo a esas familias cristianas.
Pasó cierto tiempo, y las hermanas de Vittoria tras su profunda pena, decidieron abandonar el país para siempre, regresando a su pueblo natal a Salerno en suelo italiano. El apenado viaje se concretó el viernes 17 de noviembre de ese año. La historia guarda un especial recuerdo por estas abnegadas mujeres, para que las páginas de la posteridad sigan su camino infinito del más allá, que se esconde ignorado en el silencio de las almas buenas.
Por el mismo motivo los acongojados padres de Lucía, que no pudieron soportar la gran angustia de su desaparición junto a la de su joven esposo, también acordaron partir hacia el lejano continente europeo, al nunca olvidado lugar donde habían nacido, en busca de una ansiada paz y un reconfortante consuelo para sus agobiados espíritus. Jamás superarían el duro trance vivido, y ellos lo sabían. En esas circunstancias difíciles solo albergaban un prioritario anhelo, un poco de alivio para sus grandes pesares.
Jose D’Olivi nacido en la ciudad de Salerno, padre de Vittoria (1868), Gabriela (1869), Giulietta (1872) y Antonina (1874), era un pequeño comerciante del rubro textil que recorría diversas ciudades de Italia para efectuar la venta de sus productos que él mismo manufacturaba. Esa tarea le rendía lo suficiente para mantener su hogar. Vittoria, su hija mayor, cerca de los 18 años de edad conoció a un joven convecino suyo; Rafael Giordano único hijo de la importante hacendado del lugar, iniciando un felíz romance que dio su dichosa concreción en matrimonio en 1888. De esa amorosa unión nació Lucía, sus padres decidieron partir hacia la Argentina. Las hermanas de Vittoria quedaron en Europa, ninguna de las tres, aparentemente, logró iniciar una relación sentimental para formalizar un noviazgo que finalizara en la realización de un sueño de toda mujer: la creación de un hogar donde siempre estuvieran presentes la felicidad y el mutuo amor.
No ocurrió así, quizás por el mandato del destino y las tres mujeres no dejaron nunca su celibato, ni se atrevieron a viajar a otras latitudes en busca de un eventual porvenir y buenaventuranza. Pasaron los años, la comunicación con sus familiares de Buenos Aires era constante: cartas, telegramas, llamados telefónicos, fotos, etc. Cuando su sobrina comenzó en 1909 el idilio amoroso con el joven Ángel Lemos y ya se vislumbraba un próximo enlace, las tías de Lucía Giordano tomaron la decisión de viajar a la Argentina para radicarse definitivamente en nuestro país. Llegaron a Puerto Nuevo en el mes de enero de 1910, año del Centenario y del famoso cometa “Halley” que era la preocupación mundial. Ya don Rafael Giordano les había adquirido una hermosa casa a su nombre en la calle Belgrano casi esq. Lima. En un principio la adaptación a nuevas costumbres y al idioma castellano, fue bastante difícil. No era sencillo acostumbrarse a otras modalidades utilizadas por la gene que trataban a diario, pero con el transcurrir del tiempo, tal vez con cierta lentitud, se integraron totalmente a la vida de la gran urbe porteña. Eliminado el problema idiomático (la primera gran dificultad), lo demás tuvo rápida solución para alegría de todos. La integración fue promisoria, las tres hermanas comenzaron a concurrir en compañía de su familia a paseos, fiestas, reuniones en clubes sociales, viajes de turismo.
En el campo de aviación de “Villa Lugano”
Transcurrían las épocas iniciales de nuestra aviación, emprendedores y visionarios argentinos querían emular la tarea heroica de ciudadanos de otros países: Wright, Zeppelin, Santos Dumont y muchos más, que se propusieron firmemente “volar como los pájaros”. A veces fueron objeto de burlas por todos aquellos que consideraban imposible “conquistar el aire”. Los muchachos criollos de entonces deseando afirmar esa inquietud de manejar esos instrumentos de vuelo, empezaron por informarse y aprender todos sus secretos. En ese campo de aviación de “Villa Lugano” hacían sus prácticas el inolvidable Jorge Newbery, Florencio Parravicini gran actor de cine y teatro y un apasionado por los deportes mecánicos. El teniente Manuel Félix Origone y otros. Don Rafael Giordano, su esposa, su hija, sus cuñadas y la familia de don Manuel Lemos concurrían con bastante frecuencia a los ensayos de vuelo que se hacían en el citado aeródromo, disfrutando de un muy agradable espectáculo. Corría el año 1910.
Las hermanas de Vittoria, y la boda de Lucia
Se acercaba el día de la unión en matrimonio de Lucía Giordano y Ángel Lemos, Antonina, Giulietta y Gabriela D’Olivi tías de la novia, se dieron a la tarea de organizar debidamente y supervisar todos los detalles importantes o no, relacionados con la fiesta que se avecinaba. Si bien los padres de ambos jóvenes tenían ya todo perfectamente planificado, el desempeño de las hermanas de Vittoria en esas circunstancias podría ser valioso y lo fue. Gran parte del éxito obtenido en el memorable festejo indiscutiblemente fue obra de las tres hermanas D’Olivi. Desafortunadamente, un epílogo trágico fue el triste corolario del esfuerzo, el amor ya indestructible unión de dos familias que lloraron juntas el lamentable episodio ocurrido en aquel nefasto día, 2 de abril de 1911, que tanto dolor y luto trajo a esas familias cristianas.
Pasó cierto tiempo, y las hermanas de Vittoria tras su profunda pena, decidieron abandonar el país para siempre, regresando a su pueblo natal a Salerno en suelo italiano. El apenado viaje se concretó el viernes 17 de noviembre de ese año. La historia guarda un especial recuerdo por estas abnegadas mujeres, para que las páginas de la posteridad sigan su camino infinito del más allá, que se esconde ignorado en el silencio de las almas buenas.
Por el mismo motivo los acongojados padres de Lucía, que no pudieron soportar la gran angustia de su desaparición junto a la de su joven esposo, también acordaron partir hacia el lejano continente europeo, al nunca olvidado lugar donde habían nacido, en busca de una ansiada paz y un reconfortante consuelo para sus agobiados espíritus. Jamás superarían el duro trance vivido, y ellos lo sabían. En esas circunstancias difíciles solo albergaban un prioritario anhelo, un poco de alivio para sus grandes pesares.
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viernes, 29 de julio de 2011
TOMASITO (III)
De pronto, su mente imaginó la escena; entrando al terreno de juego con las tribunas repletas de público, y hasta le parecía escuchar los gritos de la hinchada de su equipo; unos alentándolo en su accionar y otros reprobando con hostilidad sus eventuales errores, al comenzar la contienda, la inicial, la de su presentación, donde no debía fracasar, porque en ese partido también estaba en juego su futuro.
No desconocía sus propias aptitudes para ese deporte que practicaba, siempre se tuvo fe y casi estaba seguro de su buen desempeño durante cualquier confrontación, pero ese acontecimiento se había presentado inesperadamente y con demasiada rapidez, y por lo tanto, necesita cierto tiempo para recuperar la tranquilidad y decidir. Un sin fin de ideas y pensamientos rondaban por su cabeza. Por momentos parecía entusiasmado y contento, pero enseguida sentía una inexplicable inseguridad y desconfianza.
Esa noche se acostó prácticamente sin cenar, y no podía conciliar el sueño, pues se hallaba sumamente nervioso. No ignoraba que en su estreno tenía que enfrenta a jugadores experimentados, que ocuparon muchas veces páginas enteras de diarios y revistas especializadas. Desde la tribuna, él también los había aplaudido hasta enrojecerse las manos, y ahora ese desconocido espectador que fue un día, se presentaba ante ellos para disputar supremacías en un encuentro de fútbol. Reconocía que aún no estaba preparado para ello.
Familiares, amigos, los vecinos de su barrio, todos le brindaron palabras de cariño y adhesión, deseando fervientemente su consagración deportiva.
Llegó el domingo, día del cotejo. En el horario respectivo almorzó en la concentración con los integrantes del conjunto superior, y aunque estaba muy emocionado, se lo veía aparentemente tranquilo, sin los temores y sobresaltos que lo habían preocupado días antes. Compartía la mesa con aquellos jugadores que también admiraba, los de su club, hoy transformados en sus nuevos compañeros que sobre el césped de una cancha, lucharía con las mismas ambiciones e idéntico fervor, por la victoria de los colores de la institución que representaban.
Momentos más tarde recibieron algunas instrucciones del Director Técnico, que luego se repitieron en el vestuario, y finalmente se encaminaron hacia el campo de juego. En un sector del estadio donde se encontraba la hinchada partidaria, Tomasito advirtió una gran bandera con su nombre estampado en su paño. Cuando ingresó a la cancha, una salva de aplausos lo recibió, y esa parte de la tribuna lo alentaba vigorosamente y en forma continua. Visiblemente emocionado agradecía a sus parciales levantando los brazos. Sentía como si su corazón quisiese saltar de su pecho. Por unos instantes quedó como clavado en el piso, mientras gruesos lagrimones escapaban de sus ojos.
Comenzó la lucha en medio del delirio del público asistente. Pasaron varios minutos que fueron intrascendentes, en un momento, Tomasito, que ya había puesto en serios aprietos a la defensa adversaria, tomó la pelota en un costado del campo, y mediante hábiles esquives logró situarse solo frente al arquero rival, venciéndolo sin dificultad. El estadio entero estalló en una impresionante ovación .También los simpatizantes del otro equipo en un elogiable gesto de nobleza aplaudieron la estupenda jugada del pibe, que después siguió demostrando su habilidad hasta la finalización del primer período. Más allá de su capacidad, era notorio que la suerte estaba a su favor.
El resultado no se modificó en el segundo tiempo. Tomasito no solo le había dado con su gol el triunfo a su equipo, sino que demostró sus cualidades jugando con pulcritud, calidad, y elegancia, no defraudando nunca a sus parciales. Después, vinieron otras actuaciones destacadas, nuevos éxitos, la ansiada titularidad, y su transformación en ídolo absoluto de sus seguidores. Con sus descollantes actuaciones llegó a ser un verdadero astro del balompié criollo. El periodismo deportivo elogiaba constantemente sus virtudes futbolísticas, que realmente eran muchas.
(continúa)
No desconocía sus propias aptitudes para ese deporte que practicaba, siempre se tuvo fe y casi estaba seguro de su buen desempeño durante cualquier confrontación, pero ese acontecimiento se había presentado inesperadamente y con demasiada rapidez, y por lo tanto, necesita cierto tiempo para recuperar la tranquilidad y decidir. Un sin fin de ideas y pensamientos rondaban por su cabeza. Por momentos parecía entusiasmado y contento, pero enseguida sentía una inexplicable inseguridad y desconfianza.
Esa noche se acostó prácticamente sin cenar, y no podía conciliar el sueño, pues se hallaba sumamente nervioso. No ignoraba que en su estreno tenía que enfrenta a jugadores experimentados, que ocuparon muchas veces páginas enteras de diarios y revistas especializadas. Desde la tribuna, él también los había aplaudido hasta enrojecerse las manos, y ahora ese desconocido espectador que fue un día, se presentaba ante ellos para disputar supremacías en un encuentro de fútbol. Reconocía que aún no estaba preparado para ello.
Familiares, amigos, los vecinos de su barrio, todos le brindaron palabras de cariño y adhesión, deseando fervientemente su consagración deportiva.
Llegó el domingo, día del cotejo. En el horario respectivo almorzó en la concentración con los integrantes del conjunto superior, y aunque estaba muy emocionado, se lo veía aparentemente tranquilo, sin los temores y sobresaltos que lo habían preocupado días antes. Compartía la mesa con aquellos jugadores que también admiraba, los de su club, hoy transformados en sus nuevos compañeros que sobre el césped de una cancha, lucharía con las mismas ambiciones e idéntico fervor, por la victoria de los colores de la institución que representaban.
Momentos más tarde recibieron algunas instrucciones del Director Técnico, que luego se repitieron en el vestuario, y finalmente se encaminaron hacia el campo de juego. En un sector del estadio donde se encontraba la hinchada partidaria, Tomasito advirtió una gran bandera con su nombre estampado en su paño. Cuando ingresó a la cancha, una salva de aplausos lo recibió, y esa parte de la tribuna lo alentaba vigorosamente y en forma continua. Visiblemente emocionado agradecía a sus parciales levantando los brazos. Sentía como si su corazón quisiese saltar de su pecho. Por unos instantes quedó como clavado en el piso, mientras gruesos lagrimones escapaban de sus ojos.
Comenzó la lucha en medio del delirio del público asistente. Pasaron varios minutos que fueron intrascendentes, en un momento, Tomasito, que ya había puesto en serios aprietos a la defensa adversaria, tomó la pelota en un costado del campo, y mediante hábiles esquives logró situarse solo frente al arquero rival, venciéndolo sin dificultad. El estadio entero estalló en una impresionante ovación .También los simpatizantes del otro equipo en un elogiable gesto de nobleza aplaudieron la estupenda jugada del pibe, que después siguió demostrando su habilidad hasta la finalización del primer período. Más allá de su capacidad, era notorio que la suerte estaba a su favor.
El resultado no se modificó en el segundo tiempo. Tomasito no solo le había dado con su gol el triunfo a su equipo, sino que demostró sus cualidades jugando con pulcritud, calidad, y elegancia, no defraudando nunca a sus parciales. Después, vinieron otras actuaciones destacadas, nuevos éxitos, la ansiada titularidad, y su transformación en ídolo absoluto de sus seguidores. Con sus descollantes actuaciones llegó a ser un verdadero astro del balompié criollo. El periodismo deportivo elogiaba constantemente sus virtudes futbolísticas, que realmente eran muchas.
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