Nuevo programa de “La Voz de los Barrios” con Fernando Larocca e Isabelino Espinosa. Invitada de hoy: Susana Costa, vecina e historiadora de Villa Devoto.
domingo, 5 de mayo de 2013
la voz de los barrios: susana costa
lunes, 29 de abril de 2013
la voz de los barrios: josé carlos micko
Nueva emisión de "La Voz de los Barrios", el programa de Fernando Larocca e Isabelino Espinosa. Invitado de hoy: José Carlos Micko, vecino e historiador de Villa Real.
sábado, 20 de abril de 2013
sergio baldassini en "la voz de los barrios"
Segundo programa de "La Voz de los Barrios" con Fernando Larocca e Isabelino Espinosa. Invitado de hoy, el maestro Sergio Baldassini, director del "Coro de la Innovación".
domingo, 14 de abril de 2013
la voz de los barrios
Compartimos el primer programa de "La Voz de los Barrios", el programa de radio por Internet, con Fernando Larocca e Isabelino Espinosa. Esperamos los comentarios y la difusión del programa. Muchas gracias a todos.
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jueves, 21 de marzo de 2013
LA SONRISA
Nadie ignora, que sonreír es reírse levemente, y también sabemos que tal actitud aleja de nosotros los seres humanos, el ritual de pesares y angustias que nos priva de la felicidad y la alegría. Sonreír es como anunciar que estamos dispuestos a transitar por la senda positiva de nuestra existencia, y alejar definitivamente pensamientos negativos y deplorables, que solo aportan odios y maldades.
Un rostro sonriente es una expresión agradable, que siempre irradia una especie de irresistible magnetismo que es casi imposible eludir.
Una verdad absoluta no indica constantemente, que una sonrisa es un arma poderosa de autodefensa contra el mundo hostil que nos ataca cotidianamente, sin piedad.
Es muy fácil comprobar cuánto más se logra con una simple y simpática sonrisa en los labios, sin duda, es un infalible pasaporte al deseado éxito, a la buena voluntad, y además, nos ayudará a soportar los malos momentos de nuestro destino, y es la forma de enviarle impulsos positivos a nuestra alma que nunca nos abandona…
ISABELINO ESPINOSA
Un rostro sonriente es una expresión agradable, que siempre irradia una especie de irresistible magnetismo que es casi imposible eludir.
Una verdad absoluta no indica constantemente, que una sonrisa es un arma poderosa de autodefensa contra el mundo hostil que nos ataca cotidianamente, sin piedad.
Es muy fácil comprobar cuánto más se logra con una simple y simpática sonrisa en los labios, sin duda, es un infalible pasaporte al deseado éxito, a la buena voluntad, y además, nos ayudará a soportar los malos momentos de nuestro destino, y es la forma de enviarle impulsos positivos a nuestra alma que nunca nos abandona…
ISABELINO ESPINOSA
martes, 12 de marzo de 2013
- EL MÁXIMO ESPLENDOR Y LA DECADENCIA DEL TANGO -
El tango, desde hace varias décadas, no es ningún descubrimiento de nuestra parte, viene barranca abajo, se descorazona, porque está desvirtuado en su poesía, en su música. Se lo ha intelectualizado y no mantiene su tradicional esencia. La mentada evolución, lamentablemente, lo ha alejado de lo popular perjudicándolo notoriamente.
Reformaron la canción ciudadana en su letra y en su música. Ya no hay quién escriba como lo hacían Discépolo, Celedonio Flores, Cadícamo, Cátulo Castillo y tantos otros buenos autores, y también escasean los compositores de la talla de Julio De Caro, Pedro Mafia, Juan Carlos Cobián, Francisco Canaro y algunos más, que con innegable buen gusto, sencillez y jerarquía, lograban melodías inolvidables que pasearon en triunfo por todos los rincones del mundo. Nuestro querido “gotán” era incuestionablemente una de las músicas populares de mayor arraigo. Orquestas argentinas obtenían resonantes éxitos en el exterior y aquí era la música que acaparaba la atención de todo el pueblo, porque nos identificaba plenamente y nos reconocíamos en ella. ¿Qué ha pasado entonces? ¿Cuáles son las causas de la pérdida de su posición de privilegio?
Ya lo dijimos, se lo ha desvirtuado. No se dieron cuenta los “reformistas”, que el tango debe expresar cómo somos y qué pensamos los porteños. Sus versos, descartando lo burdo y chabacano, deben siempre hablar de la viada misma, de los problemas e inquietudes cotidianas, de las alegrías y tristezas del habitante de Buenos Aires, pero si los poetas y los compositores persisten en su idea de realizar su cometido sin verdadera autenticidad y sencillez, no llegarán jamás a la sensibilidad del pueblo. El tango perdió su idioma propio, su imagen y el argumento que lo había hecho famoso. Tampoco se ha enriquecido poéticamente, ni es probable que haya mejorado su calidad musical, pero evidentemente, anuló la simpleza de su melodía anterior, es que era fácilmente capturada por el oyente común que lo silbaba o tarareaba sin dificultad.
-LOS CANTORES-
Nuestra canción ciudadana, debemos reconocerlo sin ninguna duda, desde la desaparición de Gardel y de los cantantes de su época, retrocedió notablemente. Bien sabemos que “El Morocho” tan natural, simple y expresivo, no ha dejado discípulos., ni los dejaron los demás intérpretes de aquel entonces. La actual canción criolla no tiene ídolos absolutos, prueba irrefutable que nadie es capaza de monopolizar la atención popular. Existen, no lo podemos negar, cancionistas y cantores que poseen excelente voz, pero carecen de una real calidad interpretativa, aquella que transmite con elocuencia, la emoción amorosa, el dramatismo, la nostalgia o la picardía que cada letra contiene. Es por eso que el recuerdo de aquel tiempo lejano y glorioso del tango argentino se hace inevitable. Siempre se siente la necesidad de evocar a quienes con su canto lograban expresar toda la gama de sentimientos, con una mesura y una calidad inigualables. Esa es la causa por la cual no han pasado al olvido, se los escucha con renovado interés, porque han sido, bien lo sabemos, los que elevaron el tango a un honroso pedestal del que jamás debió ser desplazado…
ISABELINO ESPINOSA
Reformaron la canción ciudadana en su letra y en su música. Ya no hay quién escriba como lo hacían Discépolo, Celedonio Flores, Cadícamo, Cátulo Castillo y tantos otros buenos autores, y también escasean los compositores de la talla de Julio De Caro, Pedro Mafia, Juan Carlos Cobián, Francisco Canaro y algunos más, que con innegable buen gusto, sencillez y jerarquía, lograban melodías inolvidables que pasearon en triunfo por todos los rincones del mundo. Nuestro querido “gotán” era incuestionablemente una de las músicas populares de mayor arraigo. Orquestas argentinas obtenían resonantes éxitos en el exterior y aquí era la música que acaparaba la atención de todo el pueblo, porque nos identificaba plenamente y nos reconocíamos en ella. ¿Qué ha pasado entonces? ¿Cuáles son las causas de la pérdida de su posición de privilegio?
Ya lo dijimos, se lo ha desvirtuado. No se dieron cuenta los “reformistas”, que el tango debe expresar cómo somos y qué pensamos los porteños. Sus versos, descartando lo burdo y chabacano, deben siempre hablar de la viada misma, de los problemas e inquietudes cotidianas, de las alegrías y tristezas del habitante de Buenos Aires, pero si los poetas y los compositores persisten en su idea de realizar su cometido sin verdadera autenticidad y sencillez, no llegarán jamás a la sensibilidad del pueblo. El tango perdió su idioma propio, su imagen y el argumento que lo había hecho famoso. Tampoco se ha enriquecido poéticamente, ni es probable que haya mejorado su calidad musical, pero evidentemente, anuló la simpleza de su melodía anterior, es que era fácilmente capturada por el oyente común que lo silbaba o tarareaba sin dificultad.
-LOS CANTORES-
Nuestra canción ciudadana, debemos reconocerlo sin ninguna duda, desde la desaparición de Gardel y de los cantantes de su época, retrocedió notablemente. Bien sabemos que “El Morocho” tan natural, simple y expresivo, no ha dejado discípulos., ni los dejaron los demás intérpretes de aquel entonces. La actual canción criolla no tiene ídolos absolutos, prueba irrefutable que nadie es capaza de monopolizar la atención popular. Existen, no lo podemos negar, cancionistas y cantores que poseen excelente voz, pero carecen de una real calidad interpretativa, aquella que transmite con elocuencia, la emoción amorosa, el dramatismo, la nostalgia o la picardía que cada letra contiene. Es por eso que el recuerdo de aquel tiempo lejano y glorioso del tango argentino se hace inevitable. Siempre se siente la necesidad de evocar a quienes con su canto lograban expresar toda la gama de sentimientos, con una mesura y una calidad inigualables. Esa es la causa por la cual no han pasado al olvido, se los escucha con renovado interés, porque han sido, bien lo sabemos, los que elevaron el tango a un honroso pedestal del que jamás debió ser desplazado…
ISABELINO ESPINOSA
miércoles, 20 de febrero de 2013
EL ARTE DE LA CONVERSACIÓN
Quizás los argumentos y el contenido de la presente nota, tendríamos que ubicarlos en el rubro de las RELACIONES PÚBLICAS, una actividad que establece claramente y sin lugar a duda, los alcances y el provecho que todos podemos extraer a través de la amistad y la simpatía.
Diariamente intercambiamos con otras personas, ya sea mediante una conversación simple, amena, constructiva, o por el contrario, polemizando con firmeza frente a otras formas de pensar. En todos los casos nos debe interesar prioritariamente dejar una buena imagen en nuestro ocasional interlocutor, y hacer posible un vínculo de agradable convivencia, y para lograr tal propósito, no deberíamos olvidar algunas indicaciones que la experiencia de los años vividos nos ha enseñado.
En un diálogo correcto y positivo no tendría que estar ausente una auténtica sinceridad, es decir, la fidelidad a los hechos que se relatan, procurando ser breves, y exponer correctamente las propias opiniones, aceptando como corresponde las razones ajenas. Por otra parte para que una conversación sea una modalidad agradable, debe existir un absoluto respeto hacia el eventual interlocutor.
En esos encuentros no debe existir el menor indicio de vanidad o soberbia pero sí, utilizando una adecuada humildad, y con el convencimiento de las propias limitaciones, creando de esas manara un clima de mutua simpatía y comprensión.
La buena charla construye; es una verdad incontrovertible, pero también no podemos negar que existen quienes no lo practican, o tal vez lo hacen mal; cuando hablan, es solamente para escucharse, no para oír a los demás, y sin brindar verdadera y cortes atención a lo que en esos momentos se dice o se comenta. Tampoco se hace el necesario silencio para permitir a quién inició un determinado tema pueda desarrollarlo con normalidad. Se promueve así, el desacuerdo es total, produciendo incómodos e inútiles enfrentamientos, con los cuales sólo se consiguen resultados negativos… Recordemos siempre; la conversación es un arte que todos podemos ejercer exitosamente.
ISABELINO ESPINOSA
Diariamente intercambiamos con otras personas, ya sea mediante una conversación simple, amena, constructiva, o por el contrario, polemizando con firmeza frente a otras formas de pensar. En todos los casos nos debe interesar prioritariamente dejar una buena imagen en nuestro ocasional interlocutor, y hacer posible un vínculo de agradable convivencia, y para lograr tal propósito, no deberíamos olvidar algunas indicaciones que la experiencia de los años vividos nos ha enseñado.
En un diálogo correcto y positivo no tendría que estar ausente una auténtica sinceridad, es decir, la fidelidad a los hechos que se relatan, procurando ser breves, y exponer correctamente las propias opiniones, aceptando como corresponde las razones ajenas. Por otra parte para que una conversación sea una modalidad agradable, debe existir un absoluto respeto hacia el eventual interlocutor.
En esos encuentros no debe existir el menor indicio de vanidad o soberbia pero sí, utilizando una adecuada humildad, y con el convencimiento de las propias limitaciones, creando de esas manara un clima de mutua simpatía y comprensión.
La buena charla construye; es una verdad incontrovertible, pero también no podemos negar que existen quienes no lo practican, o tal vez lo hacen mal; cuando hablan, es solamente para escucharse, no para oír a los demás, y sin brindar verdadera y cortes atención a lo que en esos momentos se dice o se comenta. Tampoco se hace el necesario silencio para permitir a quién inició un determinado tema pueda desarrollarlo con normalidad. Se promueve así, el desacuerdo es total, produciendo incómodos e inútiles enfrentamientos, con los cuales sólo se consiguen resultados negativos… Recordemos siempre; la conversación es un arte que todos podemos ejercer exitosamente.
ISABELINO ESPINOSA
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